viernes, 23 de noviembre de 2012

Mantras de hoy en día o placebo para el pueblo


Después de varios días sin escribir por motivos logísticos y básicamente de enfoque mental. Digamos que direcciones de energía. Cuando uno está en una cosa, o en dos, la tercera puede quedar aparcada bajo la acogedora manta del que uno anda almacenando argumentos para ponerlos en negro sobre blanco. Licencias de escritor.
En realidad.  Cuando te enfrentas al folio en blanco siento algo parecido que cuando por motivos profesionales pasé de devorar todo tipo de prensa a diario a pasar dos años sin consumirla. Un poco lo de Unamuno y Fray Luis de León cuando regresaron a su cátedra universitario después del destierro administrativo. “Decíamos ayer”, o algo más básico “por donde íbamos”. Pues exactamente donde lo habíamos dejado.
Los mantras alcanzan esa cualidad porque para asentarlos es necesario el tiempo que todo consolida. Los últimos gobiernos españoles han colaborado en asegurar que la estabilidad del sistema depende de asegurar el status quo de la banca española. Me da igual el color. En las últimas décadas los problemas de las diversas entidades han tenido el respaldo de “papá, y de paso mamá” estado para tapar el agujero que fuera con el dinero del pueblo.
Sin entrar a valorar que hace el dinero público tapando los abusos, desfalcos o simplemente errores de un negocio privado, que a estas alturas está suficientemente trillado.
Tampoco anuncio ninguna estrofa que encarne el anticristo capitalista y que condene a las entidades bancarias al infierno de su ocaso. En cualquier caso, no puedo reprimir el apunte que países de todo el mundo no han dudado en dejar marchar por el sumidero del Mercado las entidades bancarias que así lo han merecido. Islandia, EEUU, Holanda,… Y nadie cuestionó el sistema.
Llevamos décadas a vueltas con esto. España define un modelo de Estado a medio camino entre unos y otros. Cuando interesa asume las reglas del capitalismo más crudo, pero mientras el Estado no deja de manejar, coordinar, aunar, subvencionar, respaldar y rescatar con un nivel de intervencionismo que deja el sistema en un punto a medio camino de casi todo.
Hablando en plata, la crisis del sector privado demanda el dinero del Estado, después pintan bastos, y el dinero que dejó a un interés mínimo lo pide con interés multiplicado por 7. La pinza es mayúscula. Esos seis puntos que se lleva el lobby de turno que se lo cobre a los estudiantes que se quedaron sin beca, el hospital que nunca abrieron, el enfermo que nunca recibió la atención que merecía,…
Luego el listo de turno, con su master en empresas sale con el otro mantra de la productividad. Incluso sin rubor de ningún tipo asegura que comenzamos a ser más productivos. Como diría el clásico, nos ha jodido mayo con las flores. Si el trabajo que antes hacían veinte ahora lo hacen 15, no sólo demuestra que alguien está ahorrando un tercio costes. Sino que los otros dos tercios trabajan un tercio más de lo que antes hacía. Si además de todo eso, los 15 estajanovistas van renovando su contrato mensualmente, y se les ocurre romperse un brazo, o agarrarse un resfriado medio consistente de dos o tres días fuera de combate, lo mismo alguien se acoge a la reforma laboral que todo iba a curar para poner al resfriado de patitas en la calle.
Regresando al mantra anterior. El que repite que la estabilidad bancaria vertebra nuestra sociedad. Sin entrar a matizar más cuestiones. Voy más allá. Aceptándolo como concepto indivisible.
Partiendo de ahí. La sociedad, o el pueblo como cada uno guste. A mí me gustan los dos. Necesita un mensaje complementario. O, a estas alturas, alguno más.  Es decir, la sensibilidad hacia la banca privada no puede olvidar a la gente. La benevolencia con los disparatados números de unos no se concilia con la exigencia de una ley hipotecaria, que va más allá de situar al afectado en el kilómetro cero de nuevo. La cosa es más grave. El implicado se sitúa en la posición de menos un piso. Es decir, sin casa y nula posibilidad de conseguir otra. Cualquier quimera de volver a ser propietario en el futuro está laminada por un paso atrás que en realidad son dos o tres.
Para más inri una representación policial y judicial que subraya el castigo de lo público. En un país que lleva en el adn ese patio de corrala que vive lo ajeno y lo propio en un nivel similar, el castigo crece.
Después de meses donde es raro ver un informativo con la noticia de algún deshaucio. El horror del drama personal, el gélido sentido de lo habitual, esa estúpida sensación de que como cada cual se ve fuera de peligro tiende a pensar que algún imbécil se ha metido en algún problema por su mala cabeza. Nos olvidamos que la vida no establece caminos inmutables, y lo que hoy es estable e indestructible, mañana puede ser pura ilusión quebradiza.
España en plena crisis de “plataformosis”, comienza a ver el éxtasis de protesta bajo el prisma de que el volumen de tangana es inversamente proporcional a lo conseguido. El ruido y las nueces.
La situación es igual de desastrosa ahora que hace dos meses, pero este país tiene un poder de reacción ante la tragedia que afecta a todas las orbes.
Hace ocho años pudimos experimentar, como en dos días el pueblo dio la vuelta a una elección sencilla de Mariano Rajoy como sucesor de Aznar. El horror de Atocha lanzó a las calles el grito de lo que todo el mundo conocía soto voce. Bush, Irak, Aznar, terrorismo, Eta,… Todo se mezcló para apuntalar la convicción de la clase política vende en los medios de comunicación lo que les apetece para reforzar el estado de opinión que estaban buscando. Todo suena un tanto conspirador, el merito es de Chomsky no mío.
En petit comité, con amigos, y ante las manifestaciones de los últimos meses llevamos comentando que mientras las algaradas no alcancen el grado de crónica negra, no es previsible un cambio de actitud por parte de los gobernantes. Este país funciona de esa manera, basta con que una corrida de toros no responda a las expectativas previstas para que el malestar desemboque en barricadas y la semana trágica de Barcelona. Bueno, lo que luego se llamó Revolución francesa brotó a raíz de una subida del precio del pan. Es decir, la chispa nace desde lo cotidiano del día a día, para que unos años después un libro de historia contextualice el incendio entero.
En definitiva, ha tenido que aparecer la figura el mártir en la persona de  Amaia Egaña. Para que  en el transcurso de la intervención del desahucio de su casa decidiera suicidarse, y que el drama privado de cada día alcance el grado de público.
La clase política que se mostraba impasible ante tal evento se une para tomar medidas. Suspender los desahucios pendientes y anunciar medidas. Las medidas son tan pobres como posiblemente ineficientes. Estamos ya acostumbrados a que se implementen leyes que presupuestariamente no son asistidas y se queda en agua de borrajas. Porque por ejemplo, si este mismo gobierno creo la figura del desahucio express para los morosos de alquileres y así potenciar el sector. Luego no hay jueces para cumplir los plazos estipulados por ley. Es decir, un canto el viento. El quiero y no puedo. O lo mismo la cosa qued simplemente en el no puedo y no sé si quiero.
Las medidas anti-desahucio nacen desde el oportunismo de la tragedia. Un parche. La abusiva ley hipotecaria no se toca. Se habilitan alquileres sociales para los desahuciados. Y esas casas de donde salen, pues del famoso “Banco malo”. Es decir, las casas que el estado asume de los propios bancos para aliviarlos por considerarlos fondos tóxicos.  
Nada de revisar los desahucios ya ejecutados, el que perdió su casa, además la sigue debiendo por los siglos de los siglos. Lo más relevante puede que sea la moratoria de dos años para familias por debajo del umbral de ingresos de 19.200 euros, unos 1600 euros al mes. Pero vamos que aquí nadie se libra de pagarla o perderla. Pero vamos que ni se toca la tasación, los intereses de demora, la posibilidad de la dación en pago,…
Vamos que apesta a lo de siempre. Placebo para el pueblo. 


sábado, 29 de septiembre de 2012

Santiago Carrillo. Ganador de batallas, perdedor de guerras


El fallecimiento de Santiago Carrillo pone fin a un testigo directo de la historia de España en el último siglo. Historia vivida en primera fila, su biografía es un completo tratado de historia. Una de sus máximas redondas hablaba de la necesidad de que los españoles deberían conocer su historia, para no repetirla. Y el S.XX español, sin duda, pasea por la historia con más sombras que luces.

Carrillo nació en un tiempo donde la democracia era una quimera, la monarquía ejercía una autoridad caprichosa que defendía el orden establecido. Terratenientes, burgueses, clérigos, la milicia,… Pocos puntos suspensivos más.

Por entonces, el mundo obrero apenas balbuceaba en búsqueda de unos derechos tan elementales como un sufragio universal verdadero, el voto femenino, derecho a huelga…

Además las peticiones en dirección de un reparto más justo, voceaba la necesidad de un reparto de bienes que entonces como ahora es la llave de lo que viene siendo la justicia social. Entonces, también como ahora la frontera entre el hambre y la opulencia era meridiana, grosera, simplemente inadmisible.

El joven Carrillo despierta a la política en un mundo claramente injusto. Su padre, fundidor asturiano, y afiliado al PSOE y UGT trae su familia a Madrid arrastrado por la política. Carrillo crece en Cuatro Caminos y estudia en el Grupo Escolar Cervantes. Es seleccionado para cursar el Bachillerato, pero la falta de ingresos familiares interrumpe su evolución académica.

De ahí, pasa a trabajar en una imprenta, a las Juventudes Socialista y colaborador del periódico El Socialista. Su crédito sube como la espuma. El adolescente Carrillo toma notoriedad y sus virtudes poco a poco le van situando en una posición notable dentro del sector revolucionario del PSOE de entonces. Es decir, en el ala de Largo Caballero.

Durante esta época Carrillo tuvo su gran visión. Un viaje costeado por la Internacional Socialista le lleva a Moscú. Para ver la obra de los Soviets. Carrillo acude interesado, y vuelve deslumbrado. En uno de los documentales que he visionado estos días lo explica desde la sencillez y la contundencia de una frase. Allí, “los pares de huevos eran tres”. Es decir, no estamos hablando de la multiplicación de los panes y los peces. Pero vamos que entonces en España comerse tres huevos era de snobs adinerados. Aparte de eso, la presencia del pueblo en la calle, la revolución, eran tiempos felices en la Unión Soviética y la quimera idealista hecha carne. Por supuesto, desde estas líneas no se trata de defender sistema alguno, simplemente una reflexión. La España roja de entonces miraba con admiración la opulencia de las soviets. La diferencia entre tener poco o mucho, y no tener nada.
No era tiempo para enfrentar al Capitalismo contra el Comunismo. Eso vino después. Entonces la comparación era entre la miseria enfrente del comunismo.
En realidad parto desde este momento para simplemente arrojar las conclusiones sobre una de las figuras políticas más interesantes del S.XX español. La historia de Carrillo es la historia de un desengaño. Tenía tanta capacidad para abrazar causas como para abandonarlas desde el desengaño.
Durante la Guerra Civil española Santiago Carrillo, fue abandonando el socialismo para abrazar el Stalismo, públicamente rompió relaciones con su padre, Madrid cedió al asedio, la República fue laminada por la botas de los militares y la pasividad del mundo. Y, finalmente, abandonó su país para cumplir un exilio de más de tres décadas.
Además no voy a analizar, ni mucho menos, lo ocurrido en Paracuellos. Mucho se ha escrito sobre ello, libros completísimos de documentación de la época, de todas las ideologías, y todos lo relacionan en una medida u otra.
Incluso algo comentó el propio implicado, pero la pregunta recurrente llegó un momento que empezaba a molestarle. Notable fue el día que el afamado periodista Luis del Olmo se lo volvió a preguntar en directo y D. Santiago le mando directamente al infierno, literal.
Cruzando versiones de todos los bandos es razonable pensar que alguna responsabilidad le tocaba. En cualquier caso, juzgar el pasado con los ojos del presente es harto peligroso. Da hasta miedo. Una revisión exhaustiva de la historia podría dar con la mitad de las estatuas de los héroes de nuestro mundo en una planta de fundición. Lo mismo da más miedo pensar en el reemplazo. Yo en este aspecto, prefiero recurrir a Ortega y pensar en aquello de que somos los que somos y nuestra circunstancia. Imagino que con país en guerra, con una ciudad asediada, con hambre, con muertos a diario, con el horror de las torturas y ejecuciones de fondo, tratar de juzgar todo aquello desde otro punto de vista que no sea ataque y defensa, acción y reacción no nos situaría en este mundo.
Carrillo mutó el socialismo de su padre por el comunismo de Stalin. Dejó a Stalin cuando conoció la magnitud de sus purgas y los pormenores de algunos procesos. Y por supuesto, la crítica amarga de los tanques soviéticos en la Primavera de Praga. Entonces la niña bonita de los Soviets pasó a ser el garbanzo negro. El eurocomunismo, y la capacidad de arrastrar masas en el exilio europeo le puso a las puertas de su regreso a España.

Impresionante el mitin en Montreuil en Francia, corría el año 1971. Entonces, hablaba de la única salida digna al franquismo era la disolución por parte del Rey del Gobierno, proceso constituyente, aprobación de un régimen democrático y elecciones libres con el Partido Comunista incluido en todos los pasos. Simplemente visionario.
Quizá la peor derrota vino después. El Partido Comunista gritó durante cuarenta años el regreso de las urnas a España, y se estrelló contra ellas. Su trabajo a la sombra del franquismo, su respaldo popular auguraba un resultado más generoso. Per las elecciones del 77, del 79 y del 82 marcó las tres grandes decepciones que pusieron a Carrillo lejos de la primera línea nacional.
Brillante orador, ajustado en el análisis, político de esos que ahora se echan de menos, con errores y con rectificaciones, pero práctico hasta el punto de apartar su ideología por el bien común. A la historia pasará al famosa rueda de prensa que borraba el violeta de la bandera nacional para dar el paso justo que diera las condiciones de la legalización.
Ganador de batallas, posiblemente perdedor de guerras. Y como el mismo le gustaba definirse cuando un periodista le arengaba a que concluyera una entrevista con una palabra. Rojo.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Pancartas a colores


En algún artículo anterior ya equiparé la pancarta, así en genérico, tanto en forma como contenido, con las encuestas sociológicas. A la par que grita una verdad, esconde otras. A veces, incluso de cierto tamaño. No representan a la totalidad pero sirve de aglutinador de voluntades. Sobre todo a los lectores, que buscan la frase que unifique.
Mucha pancarta se ve últimamente en un lado y en otro. La marea de colores del pasado sábado, con cinco manifestaciones distintas uniéndose en un objetivo común bien podría servir como miscelánea de peticiones. Por un lado la blanca sanidad, donde pide recuperar terreno en cuanto a recursos y servicios, con todo lo que ello implica. La marea negra nos traía el chapapote de los recortes en el funcionariado. Protestan por una merma notable en su poder adquisitivo. La marea verde de la esperanza de un país. La educación. En el fondo alguien grita que para aligerar peso en la nave no se puede tirar el motor. Una marea naranja que denuncia los recortes sociales. En muchos casos partidas mínimas que prestaban un gran servicio. Que no arreglan ningún problema ahorrándose esa subvención y que deja a su suerte a tanta gente. Más de lo que el que gobierna imagina. Naturalmente quién no se puede pagar otro tipo de asistencia o actividad. Y por último la violeta. Que viene directamente desde el corazón del naranja, y que afecta a las mujeres, a los recortes en contra de la violencia machista, la ley de dependencia. Además el rojo de las asociaciones sindicales con un mensaje general de parar los recortes y de paso recuperar algún paso ganado. Un siglo XX lleno de sangre y avances en tantos aspectos da paso a un XXI con tijeras.
No es nada original reflejar que a uno le da la sensación que a la izquierda de occidente se le cayó el Muro encima. Que el capitalismo era más humano en convivencia con el Comunismo. Aunque sólo sea por contraste, por la defensa del ideal del modelo la clase obrera fue conquistando parcelas en casi todos los campos. Ahora sin contraste los mercados campan a sus anchas, juegan con precios, impuestos e inversiones como si un juego de mesa se tratara.
Anoto una fecha en el santoral de la democracia. Principio y final en Grecia. Alfa y Omega. Allí nació, y allí Europa entregó la voluntad soberana de un pueblo a un grupo de banqueros que cuadran gráficos a pie de la Acrópolis. Como decía Miguel Gila en su mítico parlamento sobre un viaje por Europa, a su gusto un poco rota. No dirán que no es todo un símbolo.
De regreso a las mareas, y a las pancartas veamos lo el pueblo soberano español reclama a los mercados o en este caso a quién los representan.
Hay un grupo de pancartas digamos que de inspiración cinematográficas. “No es país para cerdos”. La fotos de ministros y personalidades se las pueden ustedes imaginar, gobierno al completo ya algún que otra personalidad notable del PP”. Por otro lado una ingeniosa llamada de Obama disfrazado de Loca Academia de Policías, con Frau Merkel al fondo embutida en un casco prusiano, que llaman a un balbuceante Rajoy que viene a decirle a todo que sí. Y por otro lado un Espe Atacks, privatizando todo lo que pueda para hacer caja.
La dimisión de la presidenta de la Comunidad de Madrid vino un par de días después, y resultaba inevitable,  alguna referencia al incidente de la pasada semana en la apertura del curso escolar. Imaginen quien debería comer en tuper según el grafista de la pancarta en cuestión.
Luego aparece la iconografía más o menos esperada. Mariano es Pinocho y un títere, por el mismo precio. Se niegan las temidas tijeras, es decir “no a las tijeras” con textos al subtítulo que viene a decir que “sin pan no habrá paz”.
Alguna más inesperada, también para iniciados en historia. Imaginen “Hitler, 17 millones de votos. Demócrata?” Es decir, que aunque los votos se renuevan cada año hay que legitimarlo día a día. La democracia es algo más que votar cada cuatro años, y eso no legitima a un gobierno a ir en contra de la voluntad del pueblo. Todo esto es muy discutible en todos los aspectos. Para empezar mi propia interpretación, que seguramente coincide con lo que a mi me gustaría que significara esa pancarta. Y lo mismo nada que ver con la verdadera intención.
La Blanca Sanidad retrataba a la ministra Ana Mato incluida en un paquete de tabaco. El mensaje sobre el peligro que avisaban las “autoridades sanitarias” apuntaban hacia el ministerio claro está. Por otro lado otra mucho menos visual pero objetivamente impecable, “con la sanidad no se juega”.  Me temo que ya llevamos un tiempo haciéndolo. Me sigue pareciendo increíble que el precio de un medicamento sea diferente en cada comunidad autónoma. O que depende en que hospital caigas para que las medicaciones se alteren en base a protocolos diversos. Todo el mundo habla de derechos fundamentales de la constitución y la igualdad queda en entredicho ante este tipo de circunstancia.
El ministro Wert y su recorte educativo tuvo gran presencia. No olvidemos que estamos en temporada alta de compra de manuales y material escolar, matriculas, becas,… Es decir, cuando se anuncia un recorte el pueblo protesta. Cuando el recorte lo está padeciendo, es lógico pensar que la gente anda más receptiva al efecto. Hablando en plata, el cabreo sube de temperatura. Estos son algunos ejemplos, “Menos dinero para los banqueros y más para lo maestros”, “La educación no es secundaria”, “Wert caricaturizado como medallista de oro olímpico de las pinocholimpiadas” y otra de plena actualidad, “Tranquilos ya no hace falta sacarse una carrera, trabajaremos en Eurovegas”.
Merkel arrulla a Rajoy, Urdangarín en la picota, los banqueros y políticos defraudaroes enviados a galeras.
Y un clásico. La mítica frase de Martin Luther King españolizada y actualizada. Cuando en Washington el líder afroamericano entonaba aquello de que “He tenido un sueño…”. En este caso la pancarta terminaba con “…éramos iguales”.
Al hilo de esta pancarta, y de la repercusión que la manifestación de las mareas tuvo en medios de comunicación alguna reflexión. Parece ser que los medios oficiales hablan de un resultado por debajo de lo esperado. Acostumbrados estamos ante cualquier manifestación de manejar versiones que van del blanco al negro. Del triunfo al fracaso.
Las manifestaciones muchas veces no son más efectivas por su abrumadora presencia, el silencio también habla, porque el miedo lamentablemente no emite nada. Lo importante es la capacidad para decir no, para no resignarse, para luchar. Lo que consiguió el pueblo ahora lo ganó a buen coste.  No es momento para la aceptación cartesiana de los hechos consumados. El apechugar con los excesos de unos pocos.
Cuando Rosa Parks se negó en 1955 a ceder el puesto de un autobus a un blanco en montgomery encendió la llama que acabó xon la segregación. Martin Luther King pronunció el famoso discurso que concluyó la marcha sobre Washingto. Martin Luther king anunció un sueño. Obama treinta años después lo cumplió.
Sobre las otras pancartas, las que al principio llamé del otro lado. Las que vemos a diario en medios comunicación de distinto pelaje dicen que España no es Grecia, que el rescate blando casi ni nos enteramos, que no hay alternativa, que estamos a la menos mala de las soluciones, que toca resignarse, que la democracia solo se ejerce cada cuatro años, que solo hay un camino…
No hay color.


lunes, 3 de septiembre de 2012

Telebasura y crónica negra


Dicen que la Telebasura nació el día que Nieves Herrero canalizó la indignación nacional ante el asesinato de los que en su época se conoció bajo el nombre de las niñas de Alcasser. Allí, con la familia y los vecinos, lógicamente indignados por la calentura de la aberración se montó un escenario en la plaza del pueblo valenciano para convertirlo en el patíbulo nacional.
La palabra telebasura se utiliza con excesiva ligereza. Unos lo generalizan ante cualquier tipo de emisión, atribuyendo a la televisión un papel formativo que a ratos traza. Otros huyen del palabro situándolo justo debajo del paraguas de la televisión espectáculo.
Al final todo parte del error de enfrentar la educación y la divulgación frente al espectáculo. Cuando la telebasura posiblemente habite en un lado y en otro.
Pero la peor telebasura es la que anuncia una cosa y te da otra. Es decir, esta semana la España negra, la blanca, la verde, la roja y la azul, se ha sobrecogido con los hallazgos de Las Quemadillas.
A la espera de que se confirmen los peores augurios. Los que se presagiaba desde prácticamente los primeros días, cuando más o menos se dibujaron las líneas maestras de una relación que tocó a su fin con dos niños por el medio y una obsesión como fondo. Y por supuesto, un hijo de puta en el ajo.
Sin entrar en mayores pormenores sobre la investigación, sobre todas la pruebas periciales acumuladas, y ninguna evidencia clara. El convencimiento desde el principio es que el señor Bretón era el responsable de la desaparición de sus hijos, que los tiempos, las llamadas, los niños y el parque no terminaban de cuadrar, y que la clave estaba en la finca familiar de tan desafortunado nombre.
Todo más o menos hilado excepto la hoguera. Los restos allí encontrados dieron un primer informe negativo en cuánto a su naturaleza humana, y la comunidad científica ahora, después de anunciar que son humanos, parece ser que hablan de la facilidad para identificarlos. Uno que es de letras se queda con lo que unos y otros van diciendo, a todos los creo porque se supone que ellos saben más del tema, pero es razonable dudar sobre investigaciones y diagnósticos pasados. Básicamente por una cuestión matemática, tres informes recientes desdicen al inicial.
Bueno regresando al tema televisivo. La telebasura se manifiesta desde el mismo corazón de la mentira.
Presentadores que aparecen desde la dulzura ñoña vendiendo argumentos de alta calificación moral, vistiéndoles de interés social, para sacar el bofe del personaje o la situación que trate. Todo por un 20% de share. Bonito argumento para justificar la casquería.
Colaboradores que rinden pleitesía a sus topos policiales, aunque hubieran metido la pata hasta el infinito. Por ejemplo, imaginen un periodista de la crónica negra con cara de profesional intachable que pone por delante la investigación policial inicial por encima de los forenses que hablan del error inicial. Para colmo desde su twiter su hace literalmente “el orejas” moviendo el foco hacia su falta de interés por defender al encausado, supuestamente asesino de sus propios hijos, que él solo se crea que ha matado a los hijos de su mujer. Pero vamos a ver, nadie ve que está defendiendo a la policía.
Según pasan los días, y después de avalar una investigación inicial cómo si la hubiera realizado él mismo, asume la situación vigente, cómo si él hubiera sido el primero en apuntarla. Sin pudor de ningún tipo mantiene con distintos argumentos el mismo papel, de periodista, policía, fiscal, juez y parte.
Por otro lado, estos mismos periodistas venían diseñando un perfil del supuesto asesino como de alguien sumamente frio, inteligente, minucioso hasta la enfermedad. Y todo porque era militar y estuvo en Kosovo.
Vamos a ver, militares, ciudadanos de Kosovo, fontaneros, austro-húngaros o abulenses, los hay muy inteligentes y muy poco. Como todos.
Porque al final, de momento, todo indica que si la primera investigación forense sobre la hoguera hubiera llegado a las mismas conclusiones que las recientes, en menos de un mes todo se habría cerrado, y el señor hijo de puta, además sufriría el estigma del estúpido. Un pobre hombre con una inteligencia emocional al nivel de la primera de las amebas.
Todo lo que hizo para despistar fue registrado por cámaras, los tiempos no encajan y el asesinato se consumó en su propia casa. Cómo estudiado plan, un poco pobre.      
Más sobre la fauna carroñera. Colaboradores pintones que aparecen hablando de Gibraltar o del caso que toque. Como soy abogado, sé de leyes. De pronto aparece por allí una abogada de esas que pasa más tiempo en los juzgados que en la televisión, y la apabulla con argumentos, pero como en los platós de televisión importa más inflamarse que razonar, pues alguien coge el dinerito fresco y hasta el próximo debate. Por cierto ¿Cuál era el tema?
Lo más triste es que entre toda esta fauna televisiva aparecen opiniones notables, voces interesantes, gente que aparece en los medios en virtud de un desempeño profesional  y de un prestigio basado en el trabajo.
Yo no soy uno de esos que dicen que no vi el debate, que estaba viendo un documental de la 2. No, yo lo vi, con las narices tapadas, metido en la basura hasta la rodillas, buscando el criterio de unos pocos, que también lo había.
El espectáculo del horror de nuevo en primera plana. Lo mismo, el causante de todo ello, andaba con el ego por las nubes, porque un imbécil mejor vestido que vivido le daba el perfil de lo que siempre quiso ser, y no es.
Lo que es, lo sabe él, y en breve se lo dirá un juez.

jueves, 30 de agosto de 2012

Ecce Hommo, sainete pop


Del latín “Este es el hombre, más bien aquí tenéis al hombre”. Una de los motivos artísticos más representados en el arte de occidente y cristiano, ha saltado a la primera línea informativa a partir de la restauración voluntaria por parte de Cecilia Giménez
Hay mucho “ecce homo” repartido por el mundo. Tiziano, Durero, Caravaggio, El Bosco y Murillo entre otros han representado el momento en el que Poncio Pilatos muestra ante la multitud un hombre magullado para ser sacrificado en la cruz. Luego la fe, los catecismos y la historia que sitúen a Pilatos, al Ecce Homo, al pueblo de Israel y al que pasara por allí, donde gustosamente cada cual prefiera ponerlo.
Parece ser que el Ecce Hommo que se cuestiona fue pintado por Elías García Martínez durante uno de sus veraneos en la localidad de Borja al filo del cambio de siglo entre el XIX y el XX. La obra, según reza junto al fresco fue “fruto de dos horas”, y hay quién apunta que se inspiró en un Ecce Homo anterior que pintó Guido Reni, y que todo fue tan improvisado que ni siquiera preparó la pared con la imprimación mínima adecuada para que aquello pudiera perdurar.
La verdad es la obra de Elías García no había alcanzado jamás ninguna notoriedad. Sin ánimo de ofender a nadie, parece ser que la obra pasaba inadvertida para todo el mundo. Únicamente, el notable deterioro que sufría el fresco, era comunicado verano tras verano por los familiares del autor. La otra persona que se preocupó y ocupó fue Cecilia,  la entrañable jubilada que agarró unos pinceles y toda su ilusión para repintar los desconchones de una pared húmeda.
El alboroto mediático de la pasada semana puso de manifiesto varias cuestiones. En primer lugar, qué desocupados deben de andar por el mundo en general para que diarios, semanarios, prensa, radios y televisiones de todo el mundo pongan en primera línea de fuego la anécdota en cuestión. El verano da para estas veleidades informativas y otras pocas más.
Por otro lado, resulta paradójico el tratamiento de la noticia que se ha realizado por esos mundos del asunto. Supuestamente ellos son los serios y España es el país que caricaturiza sus obras. Digamos, que en una especia de metáfora que apunta hacia la manía tan española de tratar su propio mundo
Algunos titulares se han visto reflejando el Ecce Homo como de gran obra religiosa española, vamos como si un grafitero hubiera tomado la Capilla Sixtina y hubiera dejado por ahí iconografía de nuestro tiempo. Nada por imaginar, echénle usted las trazas japonesas del manga de moda, por ejemplo.
Hace unos años, cuando el Cristo de Dalí moraba en el Art Gallery de Glasgow fue acuchillado por un perturbado. No se montó tanto lío ni mucho menos. Lo suturaron, lo llevaron al Museo de Arte Religioso de la propia ciudad, justo en frente de su abanderada catedral.
Imagino, que también tendría su interés reflejar la cantidad de pinturas, esculturas y edificios que caminan hacia la ruina porque no hay una “Cecilia” que le preste el menor caso.
Por otro lado, y lo digo sin ánimo de provocar, la obra inconclusa de la amorosa jubilada, que con sus pinceles y todo su amor, trataba de servir a su iglesia del modo que se ha hecho siempre, es decir, por amor al arte, ha adquirido un valor que jamás tuvo el original.
Algunas voces se alzan para pedir que se quede el Ecce Hommo pop, que actualmente luce sobre la pared de la iglesia de Borja.
Tras la zozobra inicial, el cachondeo y la frivolidad parece ser que el equipo profesional que ha tratado la posibilidad de restaurar el de Elías García, dice que no hay problema alguno para recuperar el original, y para obtener una impresión del nuevo icono. Me alegro.
El derroche de amor de Cecilia ha conseguido que el almidonado ayuntamiento se preocupe de restaurar el original, que el pueblo zaragozano, cercano a Tarazona, se sitúe en el mapa, que la gente sepa lo que es un Ecce Homo, y crear una obra que va más allá de los cuadritos que la devota aficionada pintó a lo largo de su vida.
La cultura pop tiene estas cosas, de la reproducción de la normalidad, de lo cotidiano, y la caricatura de ambas, se alza una voz que grita un mensaje. Cecilia transmite que la gente es la que crea su mundo, y que el único que puede equivocarse es el que hace algo. Lo carroñeros que viven del error ajeno no suelen volar alto, aunque dominen la media altura. Y que el arte es imperfecto. El arte surge del exceso. En este caso de amor.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Puntos Cardinales

Desorientados, sin rumbo. Desde el norte de la derecha al sur de izquierda. Al oeste Obama, en campaña y vendiendo una recuperación económica que le quedaría coja con Europa rozando el cataclismo. Y al este, … pues como se mire. Al este está Italia al que parece ser que unen a nuestra suerte, también está Grecia gritando más flexibilidad para poder cumplir, después Oriente Medio, los chinos comprando deuda europea,…
 
La voz inglesa “all at sea”, viene a definir el momento psicológico en que nos encontramos. Durante una experiencia personal  un amigo me vino a rescatar la expresión en cuestión para explicarme que lo que por allí pasaba, ya había ocurrido otras ocasiones a muchas personas como yo.
El estado inicial de euforia hacia todo nuevo debía desembocar en esa fase de confusión desorientada. De incomprensión del entorno, y con la aguja del rumbo dando vueltas sobre sí misma, sin saber muy bien en que momento pararla para tomar la decisión.
 
Después, vendrá, y vino una tercera fase donde tocaría adecuar lo bueno de la primera fase para combatir la segunda. Naturalmente habría el retomar el origen de todo para abordar el futuro. Vamos, adaptarse sin dejar de ser uno mismo.

Que como me vino todo esto a la cabeza. Pues ,después de rebasar el socorrido “pues no tengo la menor idea”, andaba yo leyendo noticias de diverso pelo donde apuntaba una situación económica con un ligero repunte. Por otro lado veo a la clase política europea disfrutando de sus acostumbradas vacaciones. Muy tentador eso de pensar que si la cosa mejora con los padres de la patrias de media Europa mezclando yates, playas, marivent, rocíos y otras hierbas...
Casi mejor que se queden donde están y aunque la cosa no esté para tirar cohetes, por lo menos todos estamos más tranquilos.
Luego se pone a uno pensar, que en las islas del Caribe, del Pacífico, y repartidos por sus mansiones los especuladores deben de andar vacacionando también contando los dineros expoliados, malversados, reinvertidos, re-evaluados, inflados e imagino que requeteespeculados.

La desorientación general es mayúscula. Mientras la cosa mejora en los mercados, la sensación es como de “calma chicha” para el septiembre que se avecina. Ya se van lanzando las líneas maestras. El BCE algo va a hacer con al deuda española. Dicen que los mercados mejoran porque la intervención está a la vuelta de la esquina. Y más recortes.
Hay quien se pregunta si queda hueco. Pues espacio queda, sobre todo por el lado donde NO se va a plantear, administración del estado, y carga fiscal a los más poderosos económicamente hablando. Sería mas clásico tocar, pensiones, subsidios, impuestos directos,...
 
Para ir preparando el terreno, alguna voz del gobierno anuncia una campaña para hacer partícipes a todos los españoles del rescate del país. Dicho así, parece infantil, naif. Pues lo es.
El procedimiento es muy claro. Rescate, que lo llamarán "light", por aquello de que será más humano que el de Grecia, Portugal e Irlanda. Campaña, de que ahora sí, España somos todos, que los recortes que vendrán propiciará la salvación de España.
Lo de siempre lo mío es mío y lo tuyo de todos. Cuando había beneficíos no se llamaba a repartir.

Mariano regresa al Océano cegador, con la espiritualidad fingida del que desde el Rocío onubense se larga el alegato de un brahaman hinduista: “A veces estamos pensando siempre en lo material, y al final los seres humanos somos sobre todo personas, con alma y con sentimientos, y esto es muy bonito y me reconforta mucho".
No sé si esto es una revisión al talante de Zapatero, pero vamos después de años aturdiendo al personal sobre rentabilidades, números, bajar impuestos, activar la economía,…”
Pues eso, que a cualquiera nos miden la legitimidad entre lo hacemos y lo que decimos. Y en pleno cegazón desorientado de la política nacional uno se acuerda los puntos cardinales. ¿Hacia donde vamos?

El Centro de Investigaciones Sociológicas avisa que ahora mismo el pueblo está desencantado con la democracia. Y que muchos no irían a votar. Los dos grandes partidos pierden presencia nominal en votos, y representación porcentual en las instituciones. UPyD avanza con Izquierda Unida para romper ese bipartidismo imperante en nuestro país en las últimas tres décadas. Si esto se afianzara el poder de los llamados partidos periféricos perderá interés. Es decir, malas noticias para los implicados.

Además, al sur de la izquierda aparece Sánchez Gordillo, y el norte de la derecha Mario Conde
La escenografía de unos y otros es opuesta. Al sur de la izquierda caminan en plena ola de calor de pueblo en pueblo. Sombreros de paja, con indumentaria colorida, corta o recogida. Pañuelos palestinos y actos testimoniales simbólicos. Un banco, un supermercado, una finca,… Y prometen más sorpresas.
Los medios está enfocando, y aunque el arrastre de gente es testimonial también, al final, en el S.XXI el seguimiento se mide por las audiencias televisivas. Al sur de la izquierda, mezclan alegatos sobre la usura de los bancos, sobre paro, sobre trabajo y sobre derechos que todo el mundo entiende. Cuando el discurso apela a la conciencia de clase y algún que otro concepto más puramente marxista el español medio se pierde y/o se asusta. Pero en un país todas la voces enriquecen. Y ahora más que nunca necesarias.
Quizá no resulta muy lógico que dos ministros durante el perezoso Agosto enfoquen de un modo tan directo a Sánchez Gordillo. Un gobierno que le cuesta hablar, se quedan pocos de guardia y hablan del mismo,… Raro.
Quizá alguien esté enfocando la venta de un orden necesario para salir del agujero y vender la marcha de labradores como revuelta intolerable e inconsciente. Ese discurso tan conservador de que el pueblo debe de hablar una vez cada cuatro años. El pueblo es soberano, y puede hablar cuando quiera.

Al norte de la derecha aparece Mario Conde con una escenografía que roza el mandato divino. Con enciclopédico fondo, y la foto majestuaosa del padre del rey, se vuelve a vender la entrañable amistad tantas veces aludida.
Soluciones para activar la economía, modelo territorial autonómico en vías de extinción, Deslegitimando el mandato de Rajoy e indignado con al entrega de la soberanía española al mercado internacional. Conde aparece retador, dispuesto a enfrentarse cara a cara con políticos y periodistas, dice que para “desesmascarar”. Me muero de ganas. Lo reconozco.
Conde intentó su desembarco en la política con el CDS, y el fracaso no fue casi ni sonado. Posiblemente asistiremos a una situación intermedia entre la ignorancia del candidato y por el previsible linchamiento del PP. No obstante dispone de una plataforma informativa con cierta fuerza, por lo que cobra fuerza la tesis del linchamiento, y la falta de reconocimiento moral de alguien con delitos financieros en su pasado aparecerá con mayor o menor elegancia. Seguro que más de lo segundo

No lo sé, miro al norte, al sur, al este y al oeste, y veo mar, mucho mar. Si alguien ve tierra por algún lado, por favor, que lo grite. La cosa es que si no la vemos pronto nos sumergimos, y ahora mismo tampoco veo fondo para encomendarme al efecto rebote. Dicho todo esto sigo teniendo confianza. Dicen que es lo último que se pierde. Queda poco más por perder. ¡Resistan! Dijo Cela que era la cualidad más notable para triunfar en España.

miércoles, 15 de agosto de 2012

La Escopeta Nacional


El gran Luis García Berlanga retrató a un país a través de sus “Escopetas Nacionales” hace unas décadas. Desde la sátira y el humor. Desde esa peculiar lente que siempre le acompañó desnudaba vergüenzas y verdades. Entonces hablaba de como la España tradicional se abría a una época de libertades. Desde el prisma de una familia noble que simbolizaba una España que olía naftalina y que caminaba hacia la luz del primer intento democrático sólido. Algún escarceo anterior murió en el intento.
Berlanga acostumbrada a burlar la censura franquista a través de sus obras maestras Calabuch, El verdugo, Bienvenido Mister Marshall, entre otras, era un consumado artista en aumentar el PH de una risa para flagelar toda una clase social, todo un modo de hacer, la propia infraestructura social de un país tan ansioso de salir del rancio españolismo mediopensionista que nos invadía hacia una Europa mucho más perfumada.
Berlanga siempre resumió el arte de escapar a la censura en un pensamiento que repitió en no pocas entrevistas. Aquello de que si querías contar algo bastaba con mostrar un pecho femenino en la escena anterior, imagino que un beso apasionado ya podría valer. Las tijeras del censor cortaba el “obsceno” beso para dejar al aire esa cinética escena en Bienvenido Mr. Marshall, cuando el “convoy” del presidente norte-americano pasa de largo de Villar del Río. Alguien podría pensar que los americanos pasaron de largo de España cuando implementaron aquel Plan Marshall que trataba de reflotar una Europa destruida por las guerras mundiales.
Regresando a las Escopetas Nacionales , Berlanga fotografía a un país a través de una familia aristócrata venida a menos. Con títulos y tradición, y unos aires de grandeza que se estrellaban con la dura realidad.
Fue la época donde este país adecentó su imagen. Cambió, sobre todo lo externo para vender una Transición ejemplar y fundamentalmente, por lo que se ve hacer negocios.  EN realidad, y sin negar avances en todos los campas, si se rascaba, cómo en aquellas Escopetas Nacionales las cacerías a la sombra del franquismo donde reunía las crema financiera, política y religiosa cambio pocas caras. Pasamos de Toledo a Zimbabue, de jabalíes a elefantes u osos. Pero vamos que a la puerta, aparcados los mismo coches.
Regresando a nuestros días, ni el más afilado Berlanga poría plantear un país avergonzado de sí mismo. Con una cura de humildad histórica.
Cuando nos creíamos alguien, viene los de siempre para decirnos que nos quedemos ahí. Que somos un país de servicios. Con una pregunta que aparece en varios medios eruopeos, pero donde ha empelado España todos lo fondos recibidos en las últimas dos décadas.
Mientras tanto pasamos un agosto al borde del rescate. Mientras Rajoy descansa en Galicia, por el resto del mundo parece que no descansa nadie. Obama al pie del cañón dividiendo su tiempo entre la preocupación por Europa y las elecciones de noviembre. Monti  acude a Alemania y Finlandia. Pide tiempo y avisa a navegantes. Como se pare el Euro, se para el mercado, y los usureros que andan financiándose prácticamente en negativo mientras otros pagarán unos intereses que valen por el completo recorte en educación.
Por otro lado el aviso del líder italiano anuncia un panorama nada descartable. En Italia los populistas seguidores del defenestrado Berlusconi, ya hablan de volver a la lira. D fondo un resentimiento hacia Europa. Lo mismo aquellos que tras la celebrada Mastrich que fijó el anunciado Euro anunciaron los rpoblemas de la inoiperancia de una única moneda sin unión bancaria y fiscal podría propiciar que los paises expansionista se montaran ene la caballo del dinero para plantear otro tipo de dominio.
Nada descartable que con el otronño caliente que se plantea en España, con rescates y recortes en el horizonte alguien lance el mensaje de la inoperancia de un Banco central Europeo que no defiende con la energía que se le presupone al Euro.
Empieza a apestar un poco como una clase política que comienza a ser más un problema que una solución se concentran en mantener unos índices económicos obviando a la gente que lo sustenta. Al final tendremos tan controlada la inflación como el propio hambre, o las estrecheces, o casi peor la falta de futuro de una generación obligada a levantarse para pedir lo suyo.
El disparate es tan mayúsculo que hasta el Rey retrasa su llegada a Marivent para vender una reunión de trabajo con los representantes sindicales. Sí, he dicho el Rey y los sindicatos. La ola crece cuando el alcalde de Marinaleda abandera la expropiación de varios carritos de comida de dos supermercados para repartirlo por comedores sociales de Sevilla, en protesta por la cantidad de alimentos que tiran lo supermercados diariamente por no comercializarlos a tiempo.
Siendo poco elegante lo primero. Quizá resulta moralmente mucho peor lo segundo.
Por otro lado 200.000 españoles que cobran unos 400 euros de un fondo bajo el nombre de Plan prepara sufren un retraso en el pago coincidiendo con el debate nacional sobre si se reueva esta prestación a no. Como estaos en España y este plan está destinado a parados de larga duración para que encuentren un trabajo, nadie les prepara para nada y el éxsito de reinserción del mercado alboral naturalmente se mueve bajo índices bajísimos.
Mientras tanto el presidente del gobierno interrumpe sus vacaciones en Galicia para pasarse por Marivent, despacha con el rey, renueva el plan Prepara y se marcha unos días a Doñana. Que para eso es presidente del Gobierno.
Hablando de Parques Nacionales. España arde. El peor verano que se recuerda. El 20% de recorte en los presupuestos antincendios del presente año se justifica por la gran inversión en años anteriores como si el bosque entendiera de algo de esto. Por otra parte, la suma de fallecidos, vidas enteras destrozadas, recursos naturales esquilmados ya tiene precio. Lo digo por aquellos que en la socorrida pieza de un telediario suelen hablar de pérdidas de daños incalculables.
Y cierro volviendo a Berlanga. Dicen que el último cine de Berlanga era menor. Que después de las obras maestras ya mencionadas en párrafos anteriores llegó “Todos a La Cárcel”. Allí los políticos y empresarios unidos al ladrillazo campaban a sus anchas. Desde la misma cárcel seguían construyendo y maquinando. No podemos hablar de premonitorio porque el panorama ya estaba a la vista de todos. Los delincuentes de supermercados cumplían condenas, mientras los de siempre parecían que hasta lo disfrutaban. Para que me entiendan, los de los carritos del súper y los de las comisiones o cesantías a costa del erario público.
 Ah sí y Mariano sigue de vacaciones. Vamos Agosto en España.

lunes, 6 de agosto de 2012

Chavela, el lamento hecho himno

Escribo desde la lejanía del admirador sin fanatismos. Ni siquiera me distingo por realizar un seguimiento leve de los géneros musicales que tocó Chavela Vargas. Yo, como tantos otros, la descubrimos en su resurrección de los 90. Desde el mismísimo infierno asomaba una cabeza ya plateada para mostrar a iniciados, adolescentes con las motivaciones mundanas del momento, que llorar era bueno. Mi generación la educaron bajo el error de que los hombres no lloran. Chavela nos enseñó que lo que duele tiene que asomar. Que si no, se queda dentro. Y que la profundidad de la pena nunca se olvida, pero para superarla hay que mirarla de frente, contarla y cantarla, en su caso hasta desnudarla. Sanadoras, lágrimas dignas, como si fueran flores de Bach. Un empacho de verdad.

Quién pudiera reír como llora Chavela. Les suena. Y no es una frase hecha. Como todo en la vida, es decir la risa y el llanto hay que saber hacerlo bien. Hay lágrimas que no estremecen, que no provocan sentimiento alguno, se asiste al lloro como un espectáculo ajeno, donde no hay ni el más mínimo motivo ni siquiera para entristecerte. Con la risa exactamente lo mismo. Las hay intensas, que contagian, abiertas, felices, partícipes,…y por otro lado las ajenas e incomprendidas.

En ambos casos su mal o buen uso puede arrojar el efecto inverso. Las risas que provocan lágrimas, los lloros que provocan carcajadas. Eso sí no confundir con tristeza o alegría que por ahí se puede llorar y reír incluso simultáneamente.

El sentimiento se apoya en la capacidad para transmitirlo. Y la habilidad de cantarte una experiencia monstruosa, con el amor de fondo, el desamor al frente, y el abandono hasta de uno mismo.

Una de esas situaciones que muchos se guardan pará sí, que no contarían en la vida, que escuchan en silencio, con las lágrimas contenidas, o sin contener, depende como te coja, y que las soportas porque las disfrutas. No porque todas tengan el sobrevalorado “final feliz”. Sino porque te hace humano, y piensas que eso que siente alguien, es exactamente lo que sientes en carne propia.

Unos lo cantan desde el talento y la valentía de hacerlo. Y otros se alimentan para reforzarse en todos los sentidos.

Símbolo mexicano nació en Costa Rica. Como todos los símbolos el origen siempre es lo de menos. Decir a estas alturas del S.XXI el vanguardismo de una mujer absolutamente adelantada a su tiempo da hasta un poco de pudor. Por tópico y por manido. Pero desde luego que una mujer de nacionalidad mexicana, que vestía como un hombre, que fumaba, que bebía y que llevaba pistola no era el prototipo de mujer de mediados de S.XX. Y no digo sólo en la colorista y la ecléctica México. Crisol de culturas.

Su cuerpo y su alma vivió intensamente. Recuerdo entrevistas suyas a mediados de los 90 donde mezclaba borracheras monstruosas con armas de fuego, y velorios alegres y alcohólicos Un anecdotario vital al borde del abismo. Justo en el centro de la plenitud. Lo que se dice beberse la vida. Sin un sólo hielo. Por supuesto.

Esas entrevistas llegaron al hilo de su resurrección de los 90. Se apoyó en el cine y los cineastas para asomar de nuevo su gabán rojo. El rastro comienza por Pedro Almodóvar que “pensó en ella” a través de Luz Casal, para mantener el concubinato en colaboraciones en Kika, La flor de mi secreto, Carne trémula… Un idilio con España que independientemente de grandes premios musicales y culturales que se sucedieron en su etapa final, Chavela obtuvo la Gran Cruz de Isabel la Católica. Así pasó a su excelencia como ser humano, sumó la reverencial Excelentísima.

Todo un modelo de autenticidad y coherencia. En los tiempos que corren no una cuestión menor. En honor a ella, sería muy tentador terminar estas líneas con aquello de que “ojala que te vaya bonito…”, que seguro que le irá. Y no voy a decir que mejor que durante su vida en la tierra, porque si esta historia va de vivir, nadie podrá decir que no lo hizo. La intensidad de sus cantados desengaños esconden la plenitud arrebatadora. El que siente mucho lo que pierde, es porque era enorme lo que tenía.





En una entrevista le preguntaba con que canción le gustaría despedirse. Y lejos de caer en letras más algodonosas, ella respondió con seguridad que “Las Simples Cosas”.



Uno se despide
insensiblemente de pequeñas cosas
lo mismo que un árbol
que en tiempo de otoño se queda sin hojas
al fin la tristeza es la muerte lenta de las simples cosas
esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón.




Recuerden. Corazón que duele, corazón que late. Y tampoco me despido, porque no me gusta

Y además, el artista no muere, transciende. El cuerpo deja el espíritu y el recuerdo. Y hasta que alguien beba de él, Chavela seguirá viva.

miércoles, 1 de agosto de 2012

De mamandurrías y patatas calientes

Semana de mamandurrias, artistas del regateo de responsabilidades y desgañitadas voces de auxilio.  Voy al diccionario y admiro la definición de mamandurrias. Lo que me imaginaba. “Sueldo que se disfruta sin merecerlo, sinecura, ganga permanente".

¿De quién hablamos? Esta definición ya me va cuadrando, pero me temo que nada que ver con el enfoque que se tiene desde la Puerta del Sol.

Con los tiempos que corren algunos políticos como la señora Aguirre que ha ganado buena parte de su prestigio por andar por el alambre sin aparente sufrimiento. Más bien disfrutando el trance que corresponda para hablar en nombre de sí mismo.

¿A quién se refiere la presidenta de la Comunidad de Madrid? A los funcionarios, a los estudiantes, a los sindicatos, a los mineros, a los parados, a lo que han perdido a su enfermera que les asiste dos horas a la semana de lunes a viernes, al que acudía a un curso de artesanía que le estaba haciendo olvidar tres eternos años de malos tratos, o drogas o cualquier otro rincón oscuro de la sociedad.

No creo que fuera dirigido a la legión de asesores a sueldo que tiene cada organismo. Algo más de un centenar parece ser que sólo tiene el Ayuntamiento de Madrid. ¿Cuántos tiene cada diputado? Porque no utilizan funcionarios que ya están en el engranaje del estado. Imagino que es más incómodo trabajar con alguien que pagamos todos y que no debe lealtades inequívocas.

Si lo que quiere decir que es hora de trabajar y arrimar el hombro. Desde luego el mensaje no debe ir a los que no tiene nada que trabajar, ni ningún hombro cercano al que arrimarse. Imagino que funcionarios y sindicatos en el punto de mira. Pero la que presume de hablar tan claro, lo mismo tampoco es para tanto.

Al final la señora Aguirre se queda en algo más anecdótico que otra cosa. La historia de su vida. Una dama del partido, de toda la vida, con una opinión que en ocasiones se utiliza con la zalamera práctica política del globo sonda. Que arranque Esperanza soltando lo que sea a medio camino entre la verdad incómoda, la media verdad interesada, y lo que le va dando la gana. Y luego ya lo dejaremos entre lo que íbamos avisando o el silencio tan emparentado con el olvido.

Mientras tanto, la clase política española a la búsqueda de la palabra que baste para sanar. Es decir, canto desesperado para poner el altavoz en la palabra del BCE, del Bundestag, de Merkel, de Monti, de Draghi, de la autoridad reconocida del día para que juegue con la supuesta confianza que despierta un país en los mercados. En unos días nos movemos 100 puntos arriba, otros cien para abajo.

Ese baile de confianza no hace más que confirmar que estamos dentro de un juego económico en el que se ponen  a jugar diversos índices desconocidos hace apenas unos meses, que tiene acongojado al personal, mientras que su vida diaria tampoco es que se altere mucho. Es decir, los que no tienen trabajo siguen sin él, y los que lo tienen andan entre el temor a perderlo y la congoja de unos dividendos cada vez menos solventes.

Y en ese juego varado de vender a los españoles lo mal que estamos, y lo necesario que somos todos para salir de algo que nos han metido unos pocos. El mensaje, como si fuera un virus mutante, tiene una versión hacía el exterior que habla de una solidez de una economía que en nada tiene que ver con países que ya fueron intervenidos.

Resumiendo, para adentro estamos muy mal, para afuera somos sólidos.  A los que hablan les gustaría que los de fuera se tapen las orejas cuando se habla para el público español. Y cuando se habla para afuera gusta vender la gestión a medio camino entre la esperanza de que salimos adelante, de que se nos respeta y de que si no salimos antes es porque no se nos ayuda lo suficiente.

Hay un verdadero problema entre lo que pensamos para adentro y lo que decimos para afuera. Esto en el S.XiX no tendría mayores problemas. Uno va a negociar lo que sea, se baja lo pantalones o no, ante el mandatario europeo que toque. A la vuelta podría vender la versión habilidosa que sea que nadie te iba a decir lo contrario.

Ahora hay que tener mucho cuidado sobre si el rescate de fuera es la línea de crédito de dentro. Entre si Alemania nos está ayudando o ahogando. Si Draghi nos ayuda o no. Si estamos sin un pavo o tenemos unas bases económicas sólidas.

No faltará que algún iluminado acabe echándole la culpa al mensajero.

Los medios de comunicación cada vez tiene un contorno menos definido. Y mientras en las oficialistas televisiones enseñan la versión oficial, las redes sociales multiplican las protestas.

Desde el conflicto de los mineros, hasta concentraciones a la puerta de organismos de diferente índole.

Que nadie se olvide que las medidas que se anuncian a bombo y platillo en un consejo de ministros, o más soterradamente en la página oficial del gobierno y en inglés, puede dar con personas de carne y hueso en la calle.

Y todo esto con muchas de las medidas anunciadas en estado latente, aún no efectivas.

Y mientras la gente ahoga su cabreo con los calores estivales, todo el mundo escurriendo el bulto y echándole la culpa al otro. Felipe Gonzalez habla de los errores de Aznar y Zapatero.  Vamos que todo empezó con la Ley del suelo y Zapatero no paró el caballo desbocado.

Rato carga contra Zapatero, Salgado y Fernández Ordoñez y de Guindos.  Unos porque le empujaron hacia unas condiciones de fusión que el como presidente de la corporación no tuvo los arrestos de parar. Y el último por perpetrar el ajusticiamiento y no escucharle.

Fernández Ordoñez carga contra la gestión de Rato y la ola de desprestigio propiciada por Rajoy, Salgado dice que ella hacia política en función de los datos que tenía, es decir, la culpa es de los técnicos. El gallego Gayoso dice que el sólo firmaba.

El verdadero espectáculo de la patata caliente. Cógelo tú.  No, yo no lo quiero.  Yo hice lo que pude. Tú tampoco. Teníamos la información que teníamos. Situación de recesión sin precedentes. Mas excusas que razones en un marco de pantomima mayúsculo.

En definitiva, la culpa la va tener el peatón, el profesional por cuanta ajena o el autónomo, el estudiante y el minero, o directamente el funcionariado. Para los banqueros los políticos, para los políticos los banqueros, para los dos la recesión, para la recesión el pueblo que no consume, para el pueblo todos menos ellos, para lo que trabajan los que no lo hacen, para los que no lo hacen los que trabajan,… para lo americanos Europa, para Alemania los países del sur, para los países del sur los alemanes…

En definitiva, un ejercicio maestro, perfecto y cerrado. Para mi la culpa es tuya, para ti naturalmente que mía.

Si alguien ve pasar la autocrítica por algún lado que le diga que se peque una vuelta por España. Cada día estoy más convencido que las grandes frases de la cultura popular del tipo que “de los errores se aprenden”, se suelen aplicar para los ajenos, no para uno mismo. Ahora va a resultar que todo el mundo hizo lo que debía hacer. Como decía la caricatura mítica del dibujante, no meno míutico, Forges con ese aire entre lacónico y resignado: “Pais,…"

domingo, 22 de julio de 2012

La iniciativa de la marioneta


Durante años, lustros y alguna que otra década en los medios de comunicación se ha vertido una imagen de una sociedad conformista, con una ética dudosa y unos principios de quita y pon. Esa imagen buscaba la figura de al nostalgia, en algunos casos incluso melancólica de un tiempo pasado donde la sociedad estuvo en primera línea de fuego para cambiar las cosas. Es decir, para andar sin rodeos, una transición hacia la democracia que la distancia en el tiempo dejó la traza de un dibujo mucho más definido de lo que fue. Básicamente porque muchas veces lo que ocurre es por su propio peso, y corresponde a la perspectiva darle una forma que permita por lo menos ponerle un nombre al proceso

Esa crítica hacia una sociedad indolente por supuesto que excluía al que escribía aquello. Que añoraba lo que se hizo en el pasado por un puro ejercicio de literatura. Porque en lo referente a la denuncia de la situación de cada minuto de los últimos 20 años, digamos que nos hemos quedado en la superficialidad.

Hablando en plata se acusaba a la sociedad de vivir con el latido de la marioneta. Y hablando de muñecos más o menos siniestros, que deben sus gestualidad, y su palabra al albur de una tercera persona.

Estamos ante un tiempo donde la iniciativa de un país, por ejemplo del sur de Europa, lo deja al aire de la mano que mece la cuna. Al mercado especulador, que mueve los hilos para jugar con el dinero ficticio de las cotizaciones y el interés de un crédito para enriquecerse él, a costa de un pueblo que vive ajeno de esos dineros cuando la coyuntura se pone al alza. Cuando la cosa se pone fea, sí toca acordarse del mundo real, de la economía de la calle, de los ciudadanos con nombre y apellidos, con o sin nómina.

Imaginen un muñeco que tiene barba, y siempre habla leyendo algo. No sé si alguien puede pensar en algún presidente de gobierno español que puede atender a esa descripción. Imaginen que el títere en cuestión soñó durante una década en ser presidente de su país. Durante todo ese tiempo aireó  una política para un país que básicamente estaba concebida para animar una economía que poco a poco fue dando sensaciones de menor actividad. Una bajada genérica de impuestos y una serie de ayudas para la contratación que dejaría más dinero en el pueblo llano para que por su propio movimiento redujera el número de desempleados. De pronto esa población beneficiada tendría más dinero que volcaría en un mayor consumo. Más consumo que ampliarían los márgenes de beneficios que finalmente desemboca en un mayor grado de inversión. Es decir, más trabajo, mas consumo, más beneficio y a la postre más inversión,… Así de sencillo, e imagino que por lo siglos de los siglos.

Pues bien, aquí aparece la marioneta en cuestión moviéndose al son de sus socios, de los mercados especuladores. Después de sus discursos anteriores se esconde detrás del “no nos queda otra”. Reconoce públicamente que sus principios han saltado por los aires en beneficio de “lo que nos conviene”. Recorte tras recorte, durante seis meses realiza un diseño perfecto de la teoría de la manta corta. Tapo un agujero para que descubrir otro. Una especie de negociación de la pura realidad que no ilusiona ni a mercados, ni a socios, y mucho peor, que deja al pueblo representado con esa sensación de desmoralización extrema.

No descubro nada, hay economistas de todos los colores, con teorías de distinto pelo, pero con un punto en común con la pura reducción del gasto lo único que se consigue es gastar menos, pero no se genera nada. Lo que menos, esperanza.

Es decir, la economía además de una ciencia exacta que cuadra números y manejar diversos índices para valorar diferentes aspectos también es un estado de ánimo. Si no se vende un producto malamente se obtendrá beneficio de nada.

Hace falta una ilusión, una luz en el horizonte, un proyecto que permita renovar la apuesta por un modelo que está al borde del fracaso absoluto.

Todo un SXX soñando con la esperanza de Europa para estrellarla en apenas 25 años. Cuarto de siglo por ejemplo con un sector como la minería estirando su canto del cisne, pero donde nadie quiso hacer una apuesta sería de desarrollo tecnológico en esa zona que permita a sus habitantes enfrentarse a la disyuntiva de carbón o emigración.

El New Deal, que Franklyn Delano Roosevelt abanderó en EE.UU. en 1931 después de la gran crisis del 29 combinaba los ajustes con la luz de la esperanza. Tú puedes pedir al pueblo que se ajuste, sobrados ejemplos ha dado el pueblo español de ello. Pero si no marcas la salida…

Una comparación simple pero ilustrativa. Pensando en el libro de autoayuda ¿Quién se ha llevado mi Queso? Para los que no lo han  leído, básicamente la historia va de varios ratones ven como el lugar donde siempre han comido queso, cada vez tiene menos. Poco a poco se va agotando. Unos ratones prefieren esperar a que se agote, y otros salen a buscar nuevos lugares donde comer queso. El que se queda, un día se levantará y no quedará nada. El que salga a buscarlo, tiene la probabilidad de encontrar una nueva fuente. Incluso, mucho más del que había en el lugar donde siempre lo tuvieron.

Lo que si cuesta pensar es que los especuladores que han consumido la mayor parte del queso actual, tengan la capacidad para buscar nuevas fuentes. El especulador por definición carece de la capacidad para crear nada, su virtud está en la agotar la rentabilidad de lo que ya existe.

Espero, por esperar, que todo el cabreo del pueblo español acabe en la revolución ética del desprecio por la cultura del pelotazo, Más allá de que este año, y alguno más, sus ingresos se vayan a ver disminuidos. Todavía en conversaciones cruzadas saltamos de la indignación por los hechos de los últimos tiempos, al halago por alguien que ha vendido un piso en buenas condiciones, un piso que compró hace un año aprovechando la situación cuasi terminal del que sea, y que ahora lo vende por X dinero más.

Que la gente desprecie al que te ofrece una factura sin iva, que no acuda ante unos sindicatos en connivencia con los diferentes gobernantes a cambio del vil metal. El día que se conozca el dinero que lo sindicatos españoles han quemado en lo que ellos llaman cursos de formación a este país le da algo. Desde cursos en condiciones precarias, hasta cursos fictitcios, pero con factura. Desde concesiones a centros de formación determinados a cambio de la la vulgar “mordida”, hasta los mordiscos a la propia factura del profesorado.

De la clase política ni hablamos. Todos los partidos que han tocado poder a lo largo de estos años son responsables con mayúsculas. De las cajas de ahorro hasta consulado autonómicos repartidos por el mundo. No hablamos del fracaso del proyecto como país. Vamos me refiero a algo más que ver una mirada nocturna del google earth y ver como la costa española luce con intensidad con su halo de especulación inmobiliaria.

La solución. La revolución de las marionetas. Unos para romper los hilos que les dictan cada actuación y marcar una ilusión, un proyecto más sólido que el pantano en el que estamos instalados.  Y ese proyecto, si tiene que ser supranacional, es decir, en nuestro caso, parece que de momento a nivel europeo, que quede claro el frente común. Porque si cae España, después va Italia, y si los países que ahora se ven fuera de peligro fundamentan su jerarquía en el consumo de los países que están al borde del ko, que alguien me explique quién diablos se va a comprar un volkwagen el próximo año. A mi no me da, desde luego.