domingo, 24 de junio de 2012

La lectura en la Islas Salomón


Semana de reuniones y de mucho discurso leído. De la California Baja a Rio de Janeiro.  Del G-20 a la Cumbre sobre el Clima Rio+20. Digamos que en la segunda el tema de fondo era la sostenibilidad del planeta. En la otra se negociaba la resistencia de un sistema, y más concreto de los países que lo aguantan.

Arranco desde la anécdota que explica lo ocurrido. Imaginen que un presidente se dirige con cierta energía hacia un estrado. Arranca hacia tribuna porque alguien que tiene el dossier de protocolo le dice que después de otro que anda leyendo  por ahí arriba y que no conoce de nada le toca a él. Una voz a medio camino entre un cortesano de toda la vida y el locutor del Precio Justo anuncia que el presidente de las Islas Salomón va a soltar el discurso. Para centrarnos el que habla es el presidente de España, aunque fuera presentado como el representante de un archipiélago de la Melanesia pacífica. Y digo pacífica por el océano, no por el orador. Bien pensado, está demostrado que el que tituló al océano lo hizo con poco acierto.

En cualquier caso y regresando al discurso en cuestión, imagino que momento perfecto para que lo ocupados con el Clima del Planeta  aborden el “catering” del lugar. El socorrido ipad que te conecta con la Eurocopa, o la siesta que apacigua los excesos cariocas de algunos.

Y por allí aparece Mariano con la seguridad en el porte que le da el turno que le asigna el dossier de la escaleta de la infumable sesión del día. Imagínense por allí todos hablando de un planeta verde, de una industria limpia, de la sostenibilidad de un planeta que no soporta a los países que lo representan. Vamos, “n” veces el mismo discurso

El que presenta habla porque le toca. El que le toca hablar no escucha porque lo que dice en la escaleta es que le toca leer un discurso que comentó de un modo más o menos ligero con sus asesores en el vuelo que le llevaba hasta Brasil. Y a los que les toca escuchar, ahí andaban mezclando cabezazos, ipads y el refrigerio.

Con el eco de las Islas Salomón suena la voz del presidente de España. Ni un comentario por su parte acerca de la confusión, nadie se extrañaba que allí hablara alguien. Es decir, paren el reloj, y pasen por la sala una encuesta de la nacionalidad del interlocutor. La mayoría no le sitúan ni en un lugar ni en otro.

La verdad es que es mucho suponer lo reconozco. Pero esta situación que a uno le pueden poner en bandeja para soltar la gracia de la noche, meterse al auditorio en el bolsillo y decir más o menos lo que por allí se barruntó todo el día, pero con más aplausos. Que siempre quedan muy bien en los noticieros de todo el mundo.

En realidad toda esta situación que consiste en leer un discurso parecido al del resto, delata un par de detalles. El primero, es que escuchar no se escucha, hablar se habla poco y lo que más se hace es leer. Además la certeza de que no se puede andar por las cumbres sin un inglés aseado. Cualquier día le presentan como el triunfador de la Feria de San Isidro, y Mariano sube a leer del Clima.

Dos días antes también leyó un discurso ante la prensa que reconocía que su asistencia al G-20 era básicamente para felicitarse. Negó los tirones de orejas de los mandatarios más importantes del mundo a España, incluso negó que España hubiera sido tema de nada. A la par que Obama o Merkel pedían a España claridad, decisión y actividad para tomar las decisiones.



Pero, vamos  cómo él iba a leer el discurso que se escribiçó antes de la reunión propiamente dicho, pues puede pasar que lo que leas, nada tenga que ver con lo allí tratado.

Lo peor es que si hubiera cruzado las carpetas de los discursos de ambas reuniones, casi daba igual. Es decir, el primer ministro de la Islas Salomón en el G-20 y Rajoy negando a Merkel  y Obama en Rio.



Para cerrar semana, Roma. Las cuatro economías más importantes de la zona Euro a debate. Francia y Alemania, frente a España e Italita. En esta ocasión, me temo que no ha lugar a discursos preconcebidos.

Rajoy mantiene su operación de maquillaje. Que el dinero ya concedido a España, vaya directamente a los Bancos, como si España fuera España y sus bancos de todos. Todo para evitar la dichosa palabra del diccionario que tanto molesta. Y de paso meter ese dinero en el dichoso concepto de deuda. Vamos que si recibe el dinero el Estado hay que llamar rescate a lo mismo que si se evita el paso previo podríamos jugar a los créditos en circunstancias favorables.

De nuevo la forma retrata al fondo. Lo fácil ahora es meterse con alemanes con la antipática figura de Angela Merkel. Pero puede que resulte razonable que Alemania exija a España que avale el dinero. También es razonable que un alemán exija un avalista de más garantías que la junta de accionistas de un banco que ya ha dilapidado su capital en los últimos años.

Europa le pide a Rajoy que abandone ese tono indolente y medio oscuro que alguno de sus chuscos asesores le ha recomendado. Bajo el axioma de que cuando las cosas estén malas lo, mejor es que no salgas a la luz pública, y cuando lo hagas, nada de improvisar, lee todo. Y de tanto esconderse, resulta sospechoso hasta para sus colegas de profesión.



Aquí es cuando no sé porque se me cruza por la cabeza la famosa frase de Steinbeck. Eso de que el hombre es el único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir.

Sin ánimo de revisar las antologías de nadie. Yo le sumaba una cuarta. Algo así como que calla cuando tiene algo que decir Todo esto suponiendo que Mariano sea de éste mundo.

¿Hay alguien ahí?

miércoles, 13 de junio de 2012

Dónde dice rescate, digo tomate

Donde dice tomate, digo rescate. Donde dije marino digo mariano. Donde dije recortes digo ajustes. Cuando acuso al pueblo español de vivir por encima de sus posibilidades a lo mejor me estoy refiriendo a los bancos. Si me refiero a los bancos, quiero decir Cajas de Ahorro. Donde dije Uganda quiero decir república bananera.

Marxismo en estado puro. Marxismo de Groucho quiero decir. Absurdo como celebrar un rescate, o una línea de crédito en condiciones favorables. Por lo menos tenemos algo medio claro, y es que condiciones favorables es exactamente el 3% de interés.

Y digo marxismo por aquello por aquello de que por mi cabeza cruza la célebre frase, de “señores tengo unos principios, si no le gustan tengo otros”.

En artículos anteriores hablaba de llamar a las cosas por su nombre. De evitar eufemismos estúpidos. Todavía dentro del debate nacional, mientras un presidente de gobierno llama tomates a lo que la oposición llama rescates, no deja de ser un juego dialéctico en busca de un puñado de votos, de un respaldo social.

Unos dicen que los tomates únicamente los pagaran los bancos. Otros se centran en que si no se pagan esos tomates prestados será el Estado quien pierda toda su huerta. Otros apuntan si esos tomates van a llegar al pueblo llano. Y otros manejan como afectará a la huerta de todos esos tomates que lo mismo ni ven. En el mejor de los casos en un par de años.

El juego dialectico escala hasta el absurdo. Y en medio del debate hay quien habla de los beneficios que el estado puede obtener del préstamo a los bancos españoles. Aquí relacionar la vinculación de la Unión Europea, los bancos españoles y el estado español es una pura entelequia. Por qué el estado obtendría ese beneficio si se pregonan que el estado no se verá afectado por todo esto.

Lo peor es que la prensa internacional no se pierde en cuestiones formales. Bueno directamente se mueren de risa, a la par que saldan esa deuda que se suele cobrar, imagino que también en condiciones favorables, cuando un gobierno en bloque niega la mayor. Cuando la semana pasada medios como el Financial Times publicaba lo que iba a ocurrir durante el fin de semana, aquí simplemente se denostaba.

El desbarajuste es imperial. Nos perdemos en el adjetivo, y no vamos al nombre. La incertidumbre sobre el acuerdo, la presentación del mismo como una victoria gloriosa, la imagen disparatada de interlocutores que se niegan a sí mismos y al contrario, en plazos tan vertiginosos como dos o tres días, proyecta una imagen que no inspira confianza alguna. A nadie.

Un ministro dice que no habrá intervención, otro que sí, otra que puede, el presidente sale al paso para parar el guirigay y se atribuye la facultad de ser la única voz autorizada. Al día siguiente, cuando se presentó el tomate o el rescate al mundo mundial, el único interlocutor válido no aparece, y sale De Guindos anunciando las líneas maestras. La opinión pública se mosquea, y se pregunta por el interlocutor. Mariano duda sobre acercarse a Gdank a ver el España-Italia. Y decide, prácticamente a pie de escalerilla de avión presentar el acuerdo con el mismo triunfalismo que el día anterior, pero matiza a De Guindos. Rajoy, marcha a Polonia, Italia se adelanta en el marcador. Cesc empata, damos por bueno el resultado, y esto se contagia a la apertura de los mercados del lunes.

Bueno hablamos de las dos primeras horas. La bolsa arranca bien, la prima de riesgo se encoge. El clima de triunfalismo ayuda a arrancar el lunes con cierto optimismo. Mientras unos comienzan a frotarse las manos, el que mueve los hilos se pone a pensar, y como no sabe condiciones, como alguien ve que no se aclaran ni con el nombre de la maniobra financiera, aparece el estado ese que podríamos fotografiar al dibujo animado que ustedes quieran, que comienza a correr sobre la loma de una montaña, y corre, y corre, y cuando mira hacia abajo se da cuenta que esta en el aire. De pronto, antes de precipitarse una rama aparece simbolizando el clavo ardiendo que solo soltará cuando quede un poco más claro todo.

Es decir, la subida en bolsa queda en amago. Y la prima de riesgo regresa a índices más altos que la semana anterior. Por lo menos el España-Italia había terminado, si no…

Más allá del nombre. De si tomates o rescates. Lo verdaderamente indignante es el trato absolutamente naif que los políticos españoles tienen con su pueblo. Ese tono paternalista, ese simplismo para explicar las cosas, esa estupidez general molesta porque se piensa que ellos son más listos que nosotros. La casta política cada vez está más lejos del pueblo, y comienza a ser preocupante de verdad. O espabilan o están abonando el terreno hacia posturas políticas apocalípticas, de esas que aprovechan el sistema para tirarlo abajo.  Y para revertir la sana divergencia en el enfrentamiento total. Del juego de los grises, al blanco y negro del conmigo o contra mí.

Un político que considere a su pueblo. Que esté a la altura. Explicaría el prestamo. Diría que es el estado quien avala. Que posiblemente para llegar a los índices macroeconómicos exigido es posible que halla que recortar/ajustar por algún lado. Pero que si seguimos trabajando por aquí el dinero de esos bancos acabará saliendo a la calle, en más cantidad o simplemente más barato. Y que eso significará que nuevas empresas se abren o las que hay se amplian.
Que se van a perseguir los delitos monetarios con ejemplaridad. Y que en este país, aquellos que aprovecharon el clima para vivir por encima de sus posibilidades lo iban a pagar.

Cómo cualquiera con dos dedos de frente puede recibir con buenos ojos, que aquellos que se han echado el dinero por la espalda y ya no tiene más para echarse, van a recibir más para salvarnos a todos. Imagino que en condiciones muy favorables. No estaría más tranquilizar sobre exigencias al respecto para aquellos que asuman ese tomate.
Quién diseña una estrategia de comunicación que tiende al oscurantismo. A explicar las cosas a medias, a desviar responsabilidades al pasado y al futuro. A hablar lo justo y necesario, normalmente para desdecir a uno de los suyos, o de los otros.  O peor, a sí mismo.

El aire de improvisación apesta. Irrespirable. Y el truco del docente malo, ya no cuela Mariano. Es decir, vender un rescate, por tomate, cuando llevamos meses negándolo no se puede justificar bajo la promesa que se hizo en periodo electoral de eliminar los activos peligrosos de las entidades bancarias.
Entonces se hablaba de desahogar el mercado inmobiliario a través del estado. Los bancos se cogen el dinero que haría mover la locomotora. Que fácil todo verdad.

Pero no, lo que usted tenía pensado era un tomate al 3%, para recapitalizar todo esto.  Y aunque ponga esa cara de que ya lo decía yo, y lo siento señores que me voy al futbol. Pues simplemente no. Precioso ejemplo de la diferencia entre excusas y razones. ¿Ese era su proyecto de reforma del sector financiero?

Bueno, y alguien podría coger el tren ese que justifica todo. El tren de heredar una situación caótica, mucho peor de lo esperada. En cuanto al sector financiero, parece ser que el problema estaba en las Cajas de Ahorro ¿Y quien ha metido las manos ahí? Quizá políticos, sindicalistas, comunidades autónomas,..

Es decir, si no sabían lo que pasaba puede ser por dos cosas. No sé cual peor. Si lo sabes y no haces nada el veredicto es culpable por consentir. Si lo ignoras, el mismo, por incompetencia.

¿Hay algún responsable por ahí?

Ahora mismo no estamos para lapidaciones públicas. Pero tengo la impresión que hasta que no se explique todo bien clarito. Hasta que no discutamos sobre la almendra de la cuestión, no encontraremos síntomas positivos para recuperar todo esto. Quien presumía de dar la información tal y como era, y criticaba los triunfalismos de los brotes verdes, debería explicar lo de la línea de crédito en condiciones favorables con claridad. Y por favor, no confundir claridad con apocalipsis. La confianza no habita ni en la euforia ni en la catástrofe.

Y cierro con un nuevo embite marxista. Esperando que la mítica cita de Groucho no simbolice el juego español de principios de siglo XXI. Esa de que, “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

En cualquier caso en el mundo de Groucho, los caballeros son los que celebran la venta de los tomates, no quien los compra.

Y como diría él, disculpen lo de caballeros, porque no les conozco a todos.

miércoles, 6 de junio de 2012

Esperando al lobby


Dicen que cuando los españoles se unen son imparables. Bueno eso dicen porque la historia de los últimos siglos más bien calla al respecto.

El siglo XX, fue un ejemplo de desunión. Desde las dos Españas de Machado, que a su vez, cada una, se dividía en otras pocas. Hasta el Una y Grande y Libre. Que ni una cosa, ni otra. Había una España que mandaba y otra que obedecía, y peor había una España que vivía fuera de su frontera. De grandeza y libertad,…

Del S. XIX, ni hablamos, repúblicas, restauraciones, afrancesados, absolutismos,... Echamos la vista atrás y seguramente no encontramos un proyecto común hasta la Reconquista, y los tiempos de romanización. Por supuesto con todos los matices que se quieran, porque ni son mundos comparables, ni los intereses tenían esa percepción de lo colectivo.

Bueno colectivo viéndolo desde la distancia, porque en sí mismo fue una sucesión de sucesos cada uno de su padre y de su madre, astures, castellanos, navarros, aragoneses,…Y entre éstos otros cuántos. Pero les unía el enemigo común. Bueno algo más complejo, pero esto es lo que cabe en un párrafo.

Regresando a nuestro tiempo, hasta que el final del franquismo dio paso a la constitución del 78, el deseo de libertad y la ilusión de Europa dejaron unos años de construcción común, seguramente con sus matices, pero supuestamente se podía hablar de un proyecto.

Recuerdo que durante esta semana se ha recordado el momento que Adolfo Suárez y La Pasionaria estrechaban algo más que sus manos. Echando un vistazo a esa foto alguien expresa reconocimiento y otro agradecimiento. La imagen no deja claro de la dirección de los adjetivos.

Una vez construido lo más complicado regresamos a los modos y maneras de antaño. A la bronca política sin más. El proyecto común desaparece y regresa el ego. Un modo de concebir nuestro mundo muy aparecido, pero cada cual le arroja los matices a la cara al rival de turno.

Yo pensaba escribir sobre la importancia de comenzar a mover a los lobbys internacionales, para que empezaran a pregonar que los españoles son más serios de los que son, que seguramente todo sería más sencillo si desde dentro brotara un mensaje único más coherente. Una dirección común.



Los lobbys internacionales se han utilizado desde el origen de los tiempos. Últimamente Zapatero, Aznar y Felipe González tenían gente trabajando en el extranjero para exportar una imagen en alza. Ese interés en hacernos valer encierra el mismo complejo que hora mismo nos azota.

En realidad, un poco cansados de tanto pesimismo por dentro y por fuera. De ese aire de avergonzados pedigüeños que llevan los españoles últimamente. Ese apocalíptico mensaje que tiene al personal menio encogido.

Quizá era hora que en este país los políticos comenzaran a hacer su trabajo de verdad. Ya no queda una pelota más por este país para estallarla en cualquier negociete rápido y sin arraigo. Unos dicen que la última se la vio por Valencia, otros la vieron por la Caja Mágica,… Hay más testimonios no crean, Andalucía, Cataluña, Marbella, Asturias,…

Yo creo que son las ganas de olerlos. Y también digo que aunque no se vean, siguen ahí.

Pero a que me refiero yo con que los políticos hagan los suyo. Pues a que trabajen en el diálogo, en la transparencia, en focalizar los objetivos de verdad. Gente más lúcida que yo mismo han pedido durante años un acuerdo general en educación, política exterior, sanidad y vivienda. Ámbitos comunes que no se deben discutir cada cuatro u ocho años. Los aspectos que definen el rumbo de todos, Y que fijan el desarrollo de un país. Más allá del chiringuito, y la sangría y espetos para todos.

 La política tiene sobradas habitaciones para discutir los enfoques o las ideologías.

Es decir, la imagen que damos desde fuera con ese con Bush me acuesto y con Obama no me levanto. No da una imagen muy determinada de casi nada. Desde fuera se nos puede confundir. Si nosotros no nos ponemos de acuerdo entre nosotros,…



Yo no quiero pontificar sobre cual es el camino o qué es lo que habría que hacer para salir de ésta. Ni mucho menos. De momento no estaría mal abandonar ese lenguaje lastimero que nos acompaña desde unos meses a esta parte. Vamos, veamos la situación actual a través de psicología base aplicada. Primero reconocer el problema, ahora mismo ya nos explotó en las manos. Después darse valor a uno mismo.

Por otro lado, autocrítica y a trabajar. Sería muy bien síntoma que entre los que estaban y los que están dejen de tomar el pelo al ciudadano normal. El que estaba no puede dar lecciones sobre las herramientas para fomentar un crecimiento que ellos no supieron emprender. Es más durante mucho tempo se negó el problema. Y el que está no puede colgar en la percha de “madre mía como estaban las cosas”, cuando coparticipaban en la mayor parte de los gobiernos autonómicos.

EN caunto a lo de darnos valor a nosotros mismos. El lobby nacional tiene que empezar a darnos valor, hay que comenzar a alimentar la autoestima. Nos reconforta un leve reconocimiento internacional. Nos vale prácticamente cualquiera. Incluso nos quedamos con el halago mínimo entre una manada de previsiones  más oscuras.

Desde el gobierno se ha decidido que es el momento de comenzar a lanzar un mensaje más optimista. La amenaza de la intervención ha sacado levemente un cierto orgullo.

Vamos a ver, hace unos años un presidente de gobierno español arrebataba horas de sueño a los dirigentes europeos en una de esas reuniones interminables que el pueblo de a pie sentía que tampoco pasaba mucho. Hace menos, otro presidente presumía de modelo ante la UNESCO. Sí, no estoy de coña.

En algún momento creo que los dos presidentes anteriores aspiraban a meternos en Champions, y ahora luchamos por no bajar a la división donde habitan Portugal, Irlanda y Grecia. Sigo hablando en serio.

Aun así, hay un banco español que es el más grande de Europa, y yo lo veo cada quince días en la carrocería de los coches más famosos y rápidos de la tierra.

Los políticos actuales comienzan a anunciar que ya está hecho todo lo posible, y que con una ayudita para financiar un poco el movimiento inicial, en nada estamos todos en Marina Dor. Bueno, yo personalmente, no creo.

Hasta aquí unos datitos tan aleatorios como a uno se le viene a la cabeza. Por mezclar bravuconerías iberas con ciertas trazas de optimismo.

Lo más mosqueante es que el que manda ahora, ha venido haciendo lo que antes había negado. Ha ido negando lo anunciado. Y en sus pocas comparecencias públicas ha venido a decir algo así que hará lo que convenga independientemente de lo que hubiera dicho antes. Imagino que incluye la propia frase en cuestión. Que es un modo muy bonito de decir, que va a hacer lo que le de la gana y que ya lo había advertido.

Ahora dice que España es un país serio… Y yo no sé que pensar

Este mes, elecciones griegas, alemanes y franceses pasan revista a italianos y españoles, buscamos dinero para los bancos españoles, pero no para España. Más que nada por la cuestión formal de que el idioma nos lleve a la palabra intervención.

. Cuestión de diccionario. Nadie quiere llevar el estigma de la intervención a los libros de historia. Y más que nada porque si hay una intervención abierta la cita con las urnas sería ineludible.



Se supone que todo esto es lo que ya se tenía pensado en los dos largos años de oposición a la espera de tomar un poder anunciado. Póngale toda la carga irónica que les quepa, porque no se puede uno poner más pesado gritando las soluciones necesarias, y cuando se tiene la potestad para implementarlas dar esa sensación de improvisación ni medio calculada.

Ahora toca terminar con el mensaje. No sé cómo, ni de que manera, ni gracias a quién, ni los plazos. Yo confío en este país. Creo en el talento de su gente. En su trabajo. Estamos profesionalmente considerados, y uno que ha visto como viven o se hacen cosas en otros países. Pues, unos más que otros, son bastante parecidos, en lo general.

Espero que el que manda cuando sube el tono del mensaje no sea el preludio de nada muy grave para lo que es un país. Y que la gente que lo habita lo pague, porque sin demagogia de ningún tipo ya se empiezan a ver escenas por la calle que van dando que pensar,

Espero que el tono optimista se mantenga sostenido por los siglos de los siglos.

Mientras espero, confío que esa perfume de nuevo rico desaparezca de este país. Y que el progreso de cada cual sea la consecuencia del colectivo. Sí ya sé, que quizá para eso toque esperar algo más. Pero aquí es donde rescato el viejo lema de mayo del 68, "sé realista, pide lo imposible".