miércoles, 15 de agosto de 2012

La Escopeta Nacional


El gran Luis García Berlanga retrató a un país a través de sus “Escopetas Nacionales” hace unas décadas. Desde la sátira y el humor. Desde esa peculiar lente que siempre le acompañó desnudaba vergüenzas y verdades. Entonces hablaba de como la España tradicional se abría a una época de libertades. Desde el prisma de una familia noble que simbolizaba una España que olía naftalina y que caminaba hacia la luz del primer intento democrático sólido. Algún escarceo anterior murió en el intento.
Berlanga acostumbrada a burlar la censura franquista a través de sus obras maestras Calabuch, El verdugo, Bienvenido Mister Marshall, entre otras, era un consumado artista en aumentar el PH de una risa para flagelar toda una clase social, todo un modo de hacer, la propia infraestructura social de un país tan ansioso de salir del rancio españolismo mediopensionista que nos invadía hacia una Europa mucho más perfumada.
Berlanga siempre resumió el arte de escapar a la censura en un pensamiento que repitió en no pocas entrevistas. Aquello de que si querías contar algo bastaba con mostrar un pecho femenino en la escena anterior, imagino que un beso apasionado ya podría valer. Las tijeras del censor cortaba el “obsceno” beso para dejar al aire esa cinética escena en Bienvenido Mr. Marshall, cuando el “convoy” del presidente norte-americano pasa de largo de Villar del Río. Alguien podría pensar que los americanos pasaron de largo de España cuando implementaron aquel Plan Marshall que trataba de reflotar una Europa destruida por las guerras mundiales.
Regresando a las Escopetas Nacionales , Berlanga fotografía a un país a través de una familia aristócrata venida a menos. Con títulos y tradición, y unos aires de grandeza que se estrellaban con la dura realidad.
Fue la época donde este país adecentó su imagen. Cambió, sobre todo lo externo para vender una Transición ejemplar y fundamentalmente, por lo que se ve hacer negocios.  EN realidad, y sin negar avances en todos los campas, si se rascaba, cómo en aquellas Escopetas Nacionales las cacerías a la sombra del franquismo donde reunía las crema financiera, política y religiosa cambio pocas caras. Pasamos de Toledo a Zimbabue, de jabalíes a elefantes u osos. Pero vamos que a la puerta, aparcados los mismo coches.
Regresando a nuestros días, ni el más afilado Berlanga poría plantear un país avergonzado de sí mismo. Con una cura de humildad histórica.
Cuando nos creíamos alguien, viene los de siempre para decirnos que nos quedemos ahí. Que somos un país de servicios. Con una pregunta que aparece en varios medios eruopeos, pero donde ha empelado España todos lo fondos recibidos en las últimas dos décadas.
Mientras tanto pasamos un agosto al borde del rescate. Mientras Rajoy descansa en Galicia, por el resto del mundo parece que no descansa nadie. Obama al pie del cañón dividiendo su tiempo entre la preocupación por Europa y las elecciones de noviembre. Monti  acude a Alemania y Finlandia. Pide tiempo y avisa a navegantes. Como se pare el Euro, se para el mercado, y los usureros que andan financiándose prácticamente en negativo mientras otros pagarán unos intereses que valen por el completo recorte en educación.
Por otro lado el aviso del líder italiano anuncia un panorama nada descartable. En Italia los populistas seguidores del defenestrado Berlusconi, ya hablan de volver a la lira. D fondo un resentimiento hacia Europa. Lo mismo aquellos que tras la celebrada Mastrich que fijó el anunciado Euro anunciaron los rpoblemas de la inoiperancia de una única moneda sin unión bancaria y fiscal podría propiciar que los paises expansionista se montaran ene la caballo del dinero para plantear otro tipo de dominio.
Nada descartable que con el otronño caliente que se plantea en España, con rescates y recortes en el horizonte alguien lance el mensaje de la inoperancia de un Banco central Europeo que no defiende con la energía que se le presupone al Euro.
Empieza a apestar un poco como una clase política que comienza a ser más un problema que una solución se concentran en mantener unos índices económicos obviando a la gente que lo sustenta. Al final tendremos tan controlada la inflación como el propio hambre, o las estrecheces, o casi peor la falta de futuro de una generación obligada a levantarse para pedir lo suyo.
El disparate es tan mayúsculo que hasta el Rey retrasa su llegada a Marivent para vender una reunión de trabajo con los representantes sindicales. Sí, he dicho el Rey y los sindicatos. La ola crece cuando el alcalde de Marinaleda abandera la expropiación de varios carritos de comida de dos supermercados para repartirlo por comedores sociales de Sevilla, en protesta por la cantidad de alimentos que tiran lo supermercados diariamente por no comercializarlos a tiempo.
Siendo poco elegante lo primero. Quizá resulta moralmente mucho peor lo segundo.
Por otro lado 200.000 españoles que cobran unos 400 euros de un fondo bajo el nombre de Plan prepara sufren un retraso en el pago coincidiendo con el debate nacional sobre si se reueva esta prestación a no. Como estaos en España y este plan está destinado a parados de larga duración para que encuentren un trabajo, nadie les prepara para nada y el éxsito de reinserción del mercado alboral naturalmente se mueve bajo índices bajísimos.
Mientras tanto el presidente del gobierno interrumpe sus vacaciones en Galicia para pasarse por Marivent, despacha con el rey, renueva el plan Prepara y se marcha unos días a Doñana. Que para eso es presidente del Gobierno.
Hablando de Parques Nacionales. España arde. El peor verano que se recuerda. El 20% de recorte en los presupuestos antincendios del presente año se justifica por la gran inversión en años anteriores como si el bosque entendiera de algo de esto. Por otra parte, la suma de fallecidos, vidas enteras destrozadas, recursos naturales esquilmados ya tiene precio. Lo digo por aquellos que en la socorrida pieza de un telediario suelen hablar de pérdidas de daños incalculables.
Y cierro volviendo a Berlanga. Dicen que el último cine de Berlanga era menor. Que después de las obras maestras ya mencionadas en párrafos anteriores llegó “Todos a La Cárcel”. Allí los políticos y empresarios unidos al ladrillazo campaban a sus anchas. Desde la misma cárcel seguían construyendo y maquinando. No podemos hablar de premonitorio porque el panorama ya estaba a la vista de todos. Los delincuentes de supermercados cumplían condenas, mientras los de siempre parecían que hasta lo disfrutaban. Para que me entiendan, los de los carritos del súper y los de las comisiones o cesantías a costa del erario público.
 Ah sí y Mariano sigue de vacaciones. Vamos Agosto en España.

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