lunes, 28 de mayo de 2012

Una cuestión de volumen, fútbol y política

Una de las polémicas de la semana ha girado en torno a la final de Copa del Rey que jugaba el Athletic de Bilbao y el Barcelona en el Vicente Calderón. El debate público no se centraba en la despedida de Guardiola y la posibilidad de cerrar el mejor ciclo de la historia blaugrana, en lo ético y lo estético. Tampoco en el regreso del Athletic  a “su” final, y la posibilidad de sacar una gabarra que hace más de dos décadas no surca la ría vizcaína.

El precedente de la pitada a los reyes en la final de Valencia hace dos años con los mismos contendientes en la liza presumía una situación similar. Máxime cuando no estamos hablando tampoco de una reacción espontánea.
Partamos de dos pilares fundamentales para poder progresar en la conversación. El nivel intelectual esgrimido por el aficionado medio a un partido de fútbol en la grada, y más cuando está entre fermentando y acelerado no debe pasar de la importante tarea de descomprensión ante un clima social y laboral nada sencillo. Con mejores climas la cosa no mejora mucho tampoco.
No quiero decir ni mucho menso que los que les gusta el fútbol son todos bobos, y que sus despliegues culturales no pasan de juntar dos panes para hacerse un bocadillo de nocilla. En el futbol, como en el autobús, como en el Museo del Prado hay gente muy interesante, muy culta, y digamos que menos.

Pero en el fútbol se escucha al que grita. El que grita se le oye. Entramos dentro de lo que podíamos llamar el efecto pancarta. Y muchas veces se nos olvida que la pancarta no es la opinión de ningún grupo. La pancarta es un mensaje individual. A lo sumo de los tres o cuatro que compartieron confección y porte. El silencio tiene sus virtudes, pero es más discreto.

No hay más que escuchar las barbaridades que se pueden escuchar en cualquier partido medio intrascendente en mitad octubre entre dos equipos que se juegan poco más que una victoria sin título alguno en juego..
La masa generaliza. Presumes ante tu círculo, pero no personalizas la queja o el desafío, porque el receptor mira al conjunto. Hablando en plata, el discutido valor del alarido individual que brota desde la masa.
El segundo supuesto del que partimos es que ni el Barça es Cataluña, ni el Athletic Euskadi, ni Esperanza Aguirre España.

Aceptemos que el Barça es “mes que un club”. Pero lo es por su labor integradora en una sociedad acostumbrada a recibir, y muy bien a los inmigrantes que por allí llevan un siglo cayendo. Ni siquiera todos los catalanes son culés. Al mismo tiempo el Barcelona es un equipo con implantación universal. Dentro de las fronteras españolas, europeas y mundiales. De hecho en el último lustro se ha convertido en modelo a imitar, en ejemplo. Es un equipo que pasará fronteras temporales. Y que une la victoria con el modo que hacerlo. Se gana y se gana bonito, y con gente de la casa. Con estilo.
Con el Athletic pues un poco en el mismo aire. Con menos oro, con menos laurel, pero un equipo admirado por su eterna filosofía. Digamos que representa a Bilbao, yendo un poco más allá a Vizcaya, pero el resto de provincias vascas tienen sus equipos punteros. Saliendo del país vasco, hay multitud de peñas por el territorio español, equipo referencia. Seguramente uno de los tres equipos españoles que un aficionado puede identificarse con él, y con el de su ciudad.

Y Esperanza no es España. Ser español no es llevar una bandera en un reloj, ni tomar representación de lo que no toca. Primero por cargo, y después por ética. Si eres presidenta de la Comunidad de Madrid, lo que toca es recibir a las dos aficiones con la cacareada virtud de una ciudad que es un cruce de Caminos, con aire “sabinesco”, Yo me bajo en Atocha, para ser más exacto en principio Pio, antigua Estación del Norte. Que para eso fue allí donde se concentraron aficiones.

Y después, con la que está cayendo más les valiera a la clase política en general trabajar en lo suyo. Hace unos días la revisión del déficit de la Comunidad de Madrid dejaba un desvió importante entre lo enviado al ministerio de Hacienda y lo real. La excusa de la provisionalidad sonó un tanto extraña ¿Por eso se debió enviar a Europa? Para luego revisarlo. ¡Qué espectáculo!

Leía recientemente en un artículo de Rafael Pérez Rico en la Estrella digital. Por cierto, lo explica con más brillo que yo resumo. Que tenemos motivos para presumir de ser españoles. Por ejemplo con aquellos que acuden a lugares de conflicto, a ayudar a grupos desfavorecidos… Muertos, secuestrados, o simplemente, fueron, hicieron lo que tocaba, y volvieron. Con que dieran de comer a alguien, con que curraran a una sola persona, con que impidieran un solo herido, ya mereció la pena su presencia. Eso es hacer patria.
Verdaderos motivos para presumir de España, no con las superficialidades habituales. Es decir, recriminar una previsible pitada no hace más que ponerle un altavoz. Alentarla, mucha gente que no pensaba hacerlo, lo hizo por puro desagravio

La referencia de Sarkozy no hizo más que multiplicar la producción de silbatos. Sonó antigua. Una breve reflexión sobre la levedad del político. Hace dos meses se sentaba en el mismo trono que Angela Merkel ahogando a sus vecinos del sur. Hoy no existe.
Simplemente como curiosidad no me negarán que es una paradoja que Sarkozy sea más admirado en algunos lugares de España que en la propia Francia.
Cierro con un alegato. Por favor Deporte y Política cada uno por su lado. Los políticos deben promoverlo, potenciarlo, desde la escuela hasta la competición. La representación institucional que toque, y en ese momento pueden alimentar su vanidad apareciendo en la foto junto a un señor que acaba de conocer y que acaba de ganar algo.

La impresión es que suben y bajan el volumen de los acontecimientos para que enfoquemos o perdamos de vista ciertas cosas. Burdo. El circo de Nerón, en los tiempos que corren, para algunos si pan.
El que vaya a pitar algún símbolo que entienda que si entra en ese juego deberá permitir que desprecien los suyos propios. Y que cada cual debe pedir lo que le apetezca. Entiendo que hay foros adecuados para ello. La palabra se escucha más clara que el puro grito. Lo que no corresponde es luego pedir respeto y tolerancia cuando él no lo ejerce. Ah, sí y coherencia. Sé que es mucho pedir.

sábado, 26 de mayo de 2012

Huelga, educación y tijeras

Dicen que el eufemismo empezó en la Grecia clásica. De hecho el origen de la palabra es exactamente ese. La curiosidad me lleva a buscar la primera vez que se utilizó uno. Y las versiones se cruzan entre lo divino y lo carnal. Unos dicen que se comenzaron a utilizar para la paliar la sonoridad de algunas deidades –parece ser que desagradable para la época-, y otros señalan a casas de alegría para referirse a los burdeles del momento.

Yo personalmente comienzo a identificar algún que otro sarpullido ante los eufemismos utilizados por nuestra sociedad. Cuando por ejemplo se envían tropas armadas a zona de guerra, con facciones enfrentadas entre sí, combatiendo en misión de paz. No me dirán que hay que pararse un poco para pensar donde anda cada cual. No busquen nada en las coordenadas de la resistencia pasiva propuesta por Ghandi en su tiempo para impulsar el entorno, que con los años acabó con la independencia de la India.

Hoy no voy a hablar, ni voy a recuperar ningún circunloquio conceptual sobre la diferencia entre el envío de Felipe González de tropas, incluida Marta Sánchez, a la primera guerra del golfo, en la segunda con “Ansar” al mando o la Afganistán de Zapatero. En los tres casos fracasó la misión de paz y de guerra, por el mismo precio. Por cierto muy alto. En todos los sentidos, por cierto.

Ahora que todo el mundo echa cuentas. Cuanto dinero facturado por las compañías de comunicación que dieron el soporte a todo aquello, sueldos y muertes de los combatientes, armamentos, cadenas de comida,…  Uff, si sigo para adelante, ¿parece como si alguien pudiera haber hecho negocio? No creo.  –pónganle el tono irónico que cada cual pueda-.

El segundo interrogante sería, ¿quién pagó todo eso? … Sí señor, han acertado. No será yo quién lo diga, pero que cada cual busque su casilla personal en la declaración de la renta. Un pico.

Regresando a la génesis del artículo y centrando el tema.  Estábamos con los eufemismos. Normalmente el eufemismo esconde algo, imaginen por ejemplo que en la Rusia pos-soviética nace un partido que se llama Partido Liberal Democrático. Que hay detrás de ese nombre, pues seguramente algo no muy liberal y raramente democrático. Eso es, Zhirinovsky.

Pues ahora imaginemos que estamos en mayo de 2012. Imaginen que un gobierno que sube al poder realiza una campaña política hace como medio año. Y sus diferentes líderes, Aguirre, Gallardón, Arenas o Rajoy ya avisan recortes. Pero matizan, que se va a ajustar presupuestos en todos los campos, excepto dos. Porque esos dos garantizaban la cohesión social, el desarrollo, el futuro de un país, etc…

Pues bien, sigamos imaginando que se reúnen cuatro cabezas pensantes, ya instaladas en el poder y deciden que hay que meter tijera. Que ojo, lo mismo había que hacerlo, y ya estaba todo pensado aunque se hubiera proclamado lo contrario.

Lo de que ya estaba todo pensado y diseñado sé que es mucho imaginar. Siento tanto paseo por las nubes.

El imaginario nos lleva a promulgar un real decreto sobre ajustes o recortes en educación. Y la cosa termina con el ingenioso nombre de Real Decreto Ley de Racionalización del Gasto Público en al Ámbito Educativo.

Primero me centro en el nombre. Es decir, si unimos la importancia del desarrollo de un país con la racionalización del gasto en esa inversión, el resultado es bien sencillo.

Vamos a hablar claro. Entiendo que la palabra racionalizar se emplea muy alegremente, y no se puede estar a la sombra y al sol al mismo tiempo. El decir, si vamos a racionalizar gasto para educación el único sentido es invertir más y más, no meter tijera. Máxime en un país en busca de una competencia soñada y  que se distingue por avances tecnológicos del aire de la fregona o el chupachups. Básicamente lo que viene a ser poner un palo a un trapo o un caramelo.
Exactamente la mitad del rescate de Bankia equivale al controvertido recorte del 21% del presupuesto destinado en educación en el ejercicio anterior.

Voy desgranando consecuencias y argumentos esgrimidos por el tal señor Wert. Qué no se sabe si es un ministro o una onomatopeya. En cuanto a la masificación de las aulas este señor, que por cierto viene del ámbito universitario, las justifica como experiencias formativas distintas. Vamos que los niños van a socializar más. Vamos que de aprender y de formarse ni hablamos, pero amigos van a hacer unos pocos.
Lo que ocurre que la socialización se le va un poco por la reducción del número de interinos. Eso sí, como los que queden van a ampliar más tiempo de su trabajo va a haber oportunidad para conocerse a fondo.

En cuanto a la bajada del número de becas y la subida de las tasas universitarias el ministro arranca con una justificación de alguien que no es de este mundo. El señor Wert viene a decir que las familias deben escoger en que emplear su dinero. Es decir, si quieren que el niño o la niña estudien que se lo quiten de otra cosa. Antológico. Lo podía haber rematado con algo así como que estudien los que tengan dinero para ello. Porque los que no tiene dinero, por no tener no tiene ni capacidad para escoger donde gastarlo. No se puede estar más desafortunado, no se puede improvisar peor, no se puede asomar la patita de un modo tan fragrante, no se puede vivir más alejado de la realidad. No se puede tener una oportunidad más clara para callarse la boca y hablar de coyuntura, de ejercicios futuros,…

Francamente no me valen otro tipo de argumentos como que vivimos en una sociedad más pendiente de sus derechos que de sus obligaciones. Ese tipo de argumentos que mezclan todo y a todos. Eso de que no se puede andar pagando a una persona que tarde 10 años en terminar una licenciatura porque el chico no estudia…
Seguramente que no es ideal, posiblemente se podrían buscar fórmulas para evitar situaciones excesivas. Pero, ¿perdemos más dinero por aquí? O, formándoles durante cinco estrictos años con todos lo gastos que conlleva y exportarlo a gran Bretaña o Alemania. Miren por ejemplo las ofertas de enfermeros en el Reino Unido, o de ingenieros en Alemania.
Si marcamos la pauta de que estudien los que tengan dinero, porque se subvenciona a colegios concertados para que familias con posibles paguen sólo una parte del coste, mientras otros no llegan para pagar las tasas universitarias. Sobre los colegios concertados hay teorías de todo tipo, porque seguramente las cuentas se pueden justificar desde el punto de vista del coste que asumen al formar a sus alumnos. Digamos que el estado los deriva por un precio cerrado. Y no asume ese. Por el camino me temo que el dueño del colegio está haciendo negocio asegurándose un aula más concurrida.

Esta semana se va cerrando haciendo historia para el señor Wert. Primera huelga de todo el sector educativo hacia un gobierno en la historia de la democracia, y primer plantón del Consejo de Universidades a un ministro. No está mal, estamos en año Olímpico.

Imagino que en la próxima campaña esgrimirán sus argumentos habituales a la caza del puñado de votos. Una de ellas la competitividad española en el mundo. Todos tranquilos, estamos forjando una generación maravillosamente formados para atender chiringos de playa, revolucionar el contenido de la sangría, seremos los mejores alquiladores de motos acuáticas, vamos a hacer las mejores camas en los mejores hoteles del país, y algún soñador tendrá un hueco para juntar cuatro letras y subirlas a un blog gracias al nuevo plan de racionalización de alfabetización tecnológica. Eso, o a ver si al espontáneo españolito se le ocurre poner un palo a un coche para aparcarlo, o a un ipad para subirlo al altillo del armario. Cuestión de fe.

martes, 22 de mayo de 2012

CINE. La Voz Dormida

Llevaba unos meses queriendo ver La Voz Dormida. Una inquietud cimentada en ese punto medio que te da conocer algunos aspectos individuales, que por sí solos no definen nada, pero que uno tira líneas y piensa, que es una película de Zambrano basada en una novela de Rosa Chachel. Por otro lado llega la información del contenido que allí se trata, postguerra, franquismo, memoria histórica… Todo esto jalonado con diversos premios cinematográficos, Donostia, Londres, Goyas,…

Para empezar, y como recomendación personal digamos que es una de esas películas que uno debe poner cuerpo y alma para encontrar el momento. Momento para ver algo duro, pero real, momento para poner conciencia, para darle un poco a la cabeza, para pensar que todo lo que hablamos de un modo genérico como un momento histórico está construido a partir de los que lo vivieron o sufrieron personas de carne y hueso.

Sobre las purgas del primer franquismo no voy a comentar nada, está sobradamente tratado, y las versiones más tibias no bajan demasiado la temperatura. Los 40 fueron simplemente horribles, oscuros, negrísimos. Años de miedo, de vendetta, de ridícula purga, de criminalización de una sociedad que había cometido el error de pensar que bien entrado el S.XX este país despertaba hacia la primer régimen democrático de su historia. Un espejismo, luego hubo que esperar casi otro medio siglo para verlo.

Las prisiones mezclaban delitos de sangre, con delitos de aula, o de ayuntamiento. Resistente, maestros afiliados a la ugt, concejales del frente popular, esposas y esposo de alguien en cualquiera de los tres escalones.

Es verdad que durante la guerra las atrocidades se repartieron. Por purgarse,  cada uno de los bandos lo hizo consigo mismo. Las cuotas de poder en cada uno de los bandos propiciaron procesos kafkianos por muchos rincones de país.

La película habla de principios resistentes, más o menos sólidos, o acertados, o lo que sea, ese no es la cuestión. Habla de amor, de lealtad, de sueños… De fondo un grito silencioso de angustia. Gente buena y mala sin diferenciar ideologías. Inocencia, conformismo,…

De cómo la vida es aquello que a cada uno ocurre mientras piensa que hacer con ella.

El final es tan optimista como pesimista. Habla de objetivos cumplidos, a medias.

Alguien crece ante un mundo cada vez más libre. Otros ven como el amor alimenta la paciencia para sobrevivir, y alguien es enterrado en algún lugar que no se acuerda ni el que lo enterró. O ese sí. En su conciencia.

La voz que duerme no está muerta. Cuando despierta se alza más digna.

domingo, 20 de mayo de 2012

De cinturones y yayoflautas

Uno comienza a estar un poco harto de escuchar el mantra de cierto sector de la prensa española repite sin parar, y yo personalmente no sé muy bien a quién se refiere. Se repite de un modo tan hipnótico como poco creíble.
Dicen que se han acabado las vacas gordas, que hay que apretarse el cinturón, que se acabó el despilfarro, dicen que hay que acostumbrarse a vivir de otra manera. 

Pero, ¿a quién se refieren? ¿El mantra tiene fecha de caducidad? ¿En cinco años seguirán pensando de igual manera? O quizá aparecerá el mismo que ahora pregona todo esto pontificando en cualquier terturlia superficial de la televisión del momento, algo así cómo que ya lo decía yo, que la economía se ha vuelto a activar, que lo que hacía falta era inversión, consumo... Y, de nuevo, entraremos en esa fase que ni media mención a los dineros que se muevan más o menos inflados en un sentido o en otro. Me refiero a lo que mueven las administraciones publicas, que para eso juegan con un dinero que no es suyo.

Vamos a ver, vayamos desentramado interrogantes. Los mismos periodistas que aprovechan la coyuntura para acusar al gobernante de turno de estar despegado de la realidad, que si síndrome de la Moncloa, que si hace falta pegarse una vuelta por el Corte Inglés para tomar el pulso de la calle. Ésos, son los mismos que enfatizan el mensaje de que el cuento se ha acabado. Que se acabaron los dispendios.
Miro a mí alrededor, y no veo dispendios ni ahora, ni antes, ni nunca. Pero todos estos de gomina cara, corbatas coloridas y trajes aparentes, ¿para quién hablan? Cada día más claro la diferencia entre opinión pública y publicada. Algunos dan la sensación de estar encantados de haberse conocido y que hablan para escucharse a sí mismos.
Tomemos al “mileurista” medio de la última década y “denunciemos” el dispendio de estar pendiente de un Euribor para ver lo que le queda de ese sueldo. Si en el horizonte se planteaba un gasto extra, llámenle un coche para desplazarse a trabajar, un viaje, una “wii”, muebles para su casa, el niño que va creciendo, … habría que trabajarse unas horas extras o buscarse una segunda fuente de ingresos.

Es decir, el dispendio de una jornada laboral que rondaría las 40 horas semanales, con un jefe soplándote la nuca, y que por añadidura le tienes que “ronear” para que no te ponga en la calle, o te dé las horas extras que pululan en el ambiente. Vamos que te de más trabajo.

Este mismo “mileurista”, ahora ni siquiera guarda ese nombre. Ha surgido el nuevo término de “nimileurista”, el Euribor sigue condicionando, ya no quedan horas extras, complicado conseguir un ingreso añadido. Además los caprichosos artículos como el gas con que el cocina, el combustible que le conduce a trabajar, la luz con que se alumbra, el iva de todo lo que consume... Vamos lo que viene siendo un adicto.
Analizando panoramas pasados y presentes, ¿alguien ve vacas gordas por aquí? Si alguien las vé, lo mismo es que se ha fumado la hierba que esas vacas se deberían haber comido.
Vamos a hablar claro. Lo que se ha terminado, de momento, porque en unos años veremos por donde andamos son los dineros desproporcionados que mueven personaje de profesión políticos.
Se han terminado presupuestos pantagruélicos para jornadas, cursos y convenciones sobre empresa. O, pabellones de turismo que diferentes organismos públicos destinaban ingentes cantidades de dinero para alquilar un auditorio que ya habían presupuestado anteriormente y que encuentran en estos actos la justificación a su cacareada edificación. Vamos que me lo compro con el dinero de los demás, y me lo vendo a mi mismo.

Se ha terminado que organizaciones empresariales que se esconden bajo los epígrafes de consultorías, gestorías o auditorías cobren barbaridades para poner cuatro “powerpoints”, tres videos y llevar a dos amigos para conferenciar sobre obviedades pero como te dan un cocktail, un diploma de asistencia y tres contactos para el futuro ya podrían valer la pena.
Se ha terminado que los ayuntamientos del país programen recalificaciones por doquier para financiarse en todas las direcciones posibles. A quien le compran la finca que era un prado, el que construye la urbanización, las casas que quedan por el camino, y con todo el dinero que sobre para hacer el castillo de fuegos artificiales más grande de la comarca. Traduzcan castillo de fuegos artifíciales por todo ese tipo de inversiones que no viene al caso para la gestión del municipio de turno. Depende del tamaño del pueblo la cosa puede ascender a un museo o auditorio infrautilizado, una plaza de toros para tres festejos anuales, o un parque con el nombre de alguien que durará los años que el próximo megalómano de turno construya allí otra esfinge que le ponga el suyo. Me refiero al nombre, o al ego.

Se han acabado las dietas para ejecutivos, el dinero en b que triplicaba sueldos base, las financiaciones a personas y negocios que no justifican razón alguna que ese dinero vaya a sr devuelto en plazo.
Lo que no se ha terminado todavía es la permanencia de una casta desastrosa y mediocre. Antaño el político ascendía para servir a la sociedad como consecuencia de una carrera profesional brillante. Ahora la política es el medio, no el fin. Los profesionales de este país son teleoperadores, funcionarios, profesores y directamente parados. Los que podrían aportar por conocimiento en lo que llamamos la “cosa” pública andan sorteando su suerte por el privado.
Y con todo este panorama, alguien da una justificación por la cual este país no se cae al suelo de una vez. Sumen, resten, multipliquen y dividan. Uno de cada cuatro españoles en edad de trabajar no lo hace. Los que trabajan cobran menos y pagan más. La economía sumergida, que no cotiza en ningún lado, aguante el tipo de no pocas familias. Los dineros se lavan en apuestas de todo tipo y condición. Alguien podría vigilar porque los adinerados de condición ganan loterías y quinielas cada fin de semana. O mejor no, porque el mensaje oficial viene a ser que mejor que aflore que así se mueve. Ya no sé si el dinero o la vaca.

Y digamos que los “yayoflautas al rescate”. Cómo se valora la cantidad de hipotecas, pufos de visa e imprevistos de diferente pelo que los yayoflautas están abonando para salvar la cara del niño. Más allá de lazos afectivos, todo esto está trayendo algo bueno. La solidadridad en estado primario, más allá de un panfleto, de una pose, de un discurso. La gente se está ayudando de verdad, porque hace falta.
Esto es lo bueno. Lo malo es que todo lo que antes exponía cómo que "se había acabado". Se me olvido matizar una simple cuestión temporal, "de momento". En unos años, cuando vuelva a fluir el dinero, nadie hablará de éstos dispendios. Los dineros volverán a moverse a sus anchas. Las palabras consumo, inversión, consultorías, urbanización, taparán la eterna revisión de un modelo productivo más integro y sostenible y los mileuristas seguirán mirando su Euribor y haciendo horas extras para apuntarse a un crucero barato fuera de temporada.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Echando números


La noche del sábado  12 de mayo, el director de La Razón defendía en televisión que aunque en el supuesto que fueran 100.000 personas las que se agrupaban en la Puerta del Sol conmemorando la concentración -germen de otras muchas alrededor del mundo- que tuvo lugar en Madrid el 15 de mayo de 2011, no era representativa de nada, ni de nadie.

El planteamiento era bien sencillo. La queja de 100.000 personas debía expresarse en las urnas. Hace medio año, el resultado de las elecciones dio la victoria al PP, y el señor Marguenda tomaba posesión de derechos ganados hace años como el sufragio universal como única cita de la sociedad para hacer escuchar su voz.

Si hablamos de derechos. Quizá, alguien olvide que posteriormente al derecho a que cada uno exprese en las urnas su opinión sobre quién y de qué modo debe gobernar, vinieron otros como el derecho a manifestarse, a opinar, a protestar,…aunque sea sin razón.

Derechos tan legítimos como el del voto. Afortunadamente el pueblo puede y debe hablar algo más que una vez cada cuatro años. Incluso supongo, que es legítimo cambiar de opinión. Es decir, alguien que votara al PP hace seis meses, puede considerar unos días después que su voto ha sido mancillado. Máxime cuando el programa electoral que ayudó a cimentar su triunfo nada tiene que ver con las decisiones tomadas desde entonces. Aún asoma por las redes sociales alguna frase del famoso debate de los dos grandes líderes de la patria. Rubalcaba desgranaba el programa electoral de un Rajoy que parecía tenerlo menos estudiado que su rival, para concluir con usted sabe que no puede decir todo lo que va hacer, porque no gana. Le arengaba a que hablara de recortes previstos.

El calidad del envite no iba mucho más allá de la subida de un IVA, que dicho sea de paso ya había sido subido por el entonces gobierno gobernante. Mariano “manos-tijeras” con el lenguaje corporal que tan poco le suele acompañar manoteaba como un tartamudo gestual para mostrar el único momento tambaleante de un debate que por falta de altura por parte de los dos integrantes se movía por el subsuelo.

De fondo el recuerdo de la famosa viñeta de Manuel Summers en la mítica revista Hermano Lobo. Visualicen. Un político, que podía ser cualquiera de los dos, subido sobre un estrado dirigiéndose a la masa que bien podría simbolizar el pueblo. Es decir, nosotros. El bocadillo de viñeta alzaba la voz del político, “Buenas tardes”. El pueblo contestaba, ¡Mentira!

De regreso al debate televisivo, ya que allí se hablaban de números y de su representación, vamos allá con las cuentas. Negar la queja de los miles que allí se juntaban es de necios, o de sordos. Todos saben que los que protestan es la punta del iceberg. Aunque sea una queja de grupos tan heterogéneos como los que allí se juntaban, quizá ese sea el factor diferencial con otros movimientos. Y de algún modo esa procedencia e interés tan diverso hace que los políticos se sientan más incómodos. En el aspecto numérico, multiplica el calado geométricamente.

A ver, tenemos estudiantes que se apoyan en los recortes en educación, parados en busca de trabajo, nostálgicos de los tiempos de revuelta, curiosos, juerguistas que pasaban por allí, los “yayos” que andan sosteniendo el país… Asociados e individuales, jóvenes y adultos, hombres y mujeres, izquierdas, derechas e incluso gente que no sabe lo que pide, porque no sabe lo que quiere.

En cualquier caso, dejando a aparte todas estas consideraciones, cuánta gente tomó la Bastilla y en nombre de quién tomaron la voz del pueblo francés para dar guillotina a la monarquía francesa. Cuántos seguidores de Malcolm X o Martin Luther King tomaron la representación de la población negra norteamericana, cuantos acabaron con los zares, cuantos protestaron contra Franco, Mayo del 68, Los Claveles de Portugal,…

Si nos ponemos en los números puramente, porque el voto de 10 millones de españoles decide el destino de 40.

15 "razones", ¿15?


Sigamos con números, En esta ocasión tomo el 15, y lo enlazo con la portada el diario anteriormente aludido y que publicaba justo ese domingo. Partiendo de la base de que cualquier diario tiene derecho a defender los intereses que le apetezca o el ideario que venere. El mismo derecho que el mio.

La portada del domingo habla de las 15 mentiras del 15M. Vamos por partes.

La primera es que no protegen la raíz de la democracia. Cual es esa raíz. Porque le derecho a voto nadie lo ha cuestionado ¿El derecho a opinar o a manifestarse?

Quién dice la Constitución que tiene la soberanía ¿Los partidos políticos? ¿Son los partidos políticos los garantes? Viendo como se organizan ellos, como nombran sus cargos o como se financian, alguna duda puede haber. Yo no cuestiono su papel. Pero un poco de mayor transparencia, en todo ésto lo mismo les limpiaba la cara.

La segunda mentira es que “no están desligado de los antisistema”. Ni ellos, ni los clubes de fútbol, las asociaciones de vecino, organizaciones culturales…. Puestos a ligar podríamos ligar a los agricultores, que parece ser que el origen lo sitúan por allí y en Francia.

 Los antisistema existen con independencia antes del 15M, y aunque tampoco se puede negar que no tengan nada que ver, sigamos que un grupo más, de la miscelánea que representa toda sociedad. Siempre se ve más al punki con una lata de cerveza en primera fila que al estudiante que el año que viene se queda sin beca.

“No presentan herramientas de cambio”. No sé muy bien a que se refiere este punto. Medidas claras y escalonadas. Un plan programado para que los bancos puedan dar créditos, que la vivienda alcance el reconocimiento original que le ofrece la propia Constitución del 78. Lo primero que a ellos nos les corresponde, pero como diría alguien, hay algún político entre el público que lo ofrezca. Viendo los sucedido la última semana con Bankia y el gobierno. Cabe más improvisación. Vamos con todos los pasos de la cobardía de los gobernantes. Primero globo sonda para ver como cae, y luego todo lo contrario. Lo más ingenioso de la semana al respecto un “tweet” sarcástico, ácido, y tan de coña como doloroso. El tweet “anunciaba” que el gobierno iba a habilitar una casilla para marcar la aportación al gigante bancario. Vamos que sin casilla ni nada, los que entiende de esto dicen que a cada español la cosa se le queda en 400 euros en este año. Algo más para los venideros.

La quinta mentira entona que “no defiende a los que más sufren la crisis”. Sin intención alguna de sacar la vara de medir, porque el comercio naturalmente que es el mayor afectado por la reducción de consumo. Pero de tan poco consumir alguno se le olvida consumir un trabajo, que le paga una hipoteca,… Las encuestas sobre población por debajo del umbral de la pobreza dicen que crece. La tienda que gana menos, sufre pero flota. Ni hablamos de las que han cerrado porque el entramado público no ha pagado en plazo.
Hablamos de parados, de desahucios,… Y no estoy hablando solo de ingresos económicos. Imaginen los lunes al sol en casa de tus padres. ¿Y si rondas los 50 años?

La sexta mentira habla de que “no quieren democracia, sino un modelo mixto, socialista, marxista y anarquista” Para empezar sería la primera vez en la historia que todos éstos se ponen de acuerdo. La historia está ahí para ver como se manejaron las tres tendencias entre sí en la Unión Soviética o la Guerra Civil Española. La afirmación imagino que es fruto del legítimo derrape que cualquiera puede tener después de beberse algún gin –tonic sin romper una sola burbuja.

Sobre la séptima y octava. Eso de que no todos son pacifistas y de que no creen en el sufragio universal, creo que queda explicado. Hagan la media entre lo expuesto anteriormente, incluyendo los gin tonics.

Eso de que no se rebelan contra toda forma de injusticia social. Esta es fuerte ¿Quién lo ha hecho antes? Contra toda, toda. De que hablamos de que no abrazan el ideario completo de Greenpeace, amnistía internacional, todas las ongs de ayuda, desarrollo y educación en el tercer  mundo. Entiendo que hay agujeros en el ideario, que cada uno tiene su razón para libremente ejercer su protesta, pero es que si no ponemos así, la Declaración de Derechos del Hombre de Jefferson seguro que cojeaba por algún lado.

La portaba también  les señala con aquellos de que “no son solidarios”. ¿Con todos? Imagino que muchos de los que están por allí, seguramente con nadie. Pero si por donde va es porque el daño al comercio de la zona. Pues, no se puede negar que durante el año pasado muchos comerciantes de la zona sufrieron lo suyo. Es gracioso como la evolución del lenguaje ha girado hacia la utilización de palabras como solidaridad por parte de un medio de derechas. Siempre se han sentido más cómodos con la palabras caridad. Pero si das un euro a un músico de calle eres solidario con todos lo músicos o con alguno. Si defiendes el derecho a la vivienda imagino que algo le toca al comerciante que seguramente le están haciendo la puñeta por otro lado. Largo de debatir. Aunque el derecho al trabajo de cada uno debe ser igualmente respetado como el del voto, el de opinión, y el de manifestación.

Eso de que sólo se oponen a algunos partidos que no son de su agrado. Entiendo que se refieren al PSOE y al PP. Aunque la intención es más bien por el segundo. El que rasque un poco la memoria, no le costará mucho recordar quién gobernaba cuando todo esto empezó.

Sobre su organización. Evidentemente el modelo asambleario en según que foros da cierto miedo. Reconozco que personalmente me provoca algún sarpullido, porque aunque el modelo vende que todas las opiniones tienen el mismo peso, la práctica arroja grandes dosis de manipulación hacia los más charlatanes. El que tiene la palabra dirige el mensaje. Hasta todo puede depender de quién empieza y quién termina. Vamos el que plantea y el que concluye.

Pero viendo como lo hacen los padres de la patria en torno a sus partidos… Es decir, o bien buscan apoyos grupales internos a cambio de cargos o vaya usted a saber que otro tipo de elementos, o utilizan el mismo dedo que Luis XIV para colocar a unos y otros. Por ejemplo, como candidato a presidente del gobierno.

Lo de que no se rebelan contra toda forma de impunidad, claramente no. Pero, alguien lo, ¿hace?

Eso de que no representan a la mayoría, echando números claro está que no. Pero más de cinco millones de parados tampoco lo hacen. Y por eso no se le puede mandar callar porque la mayoría tiene trabajo. La esencia de la democracia no es únicamente guiarse por la opinión de mas mayorías. También incluye poner oído a todas las minorías.

Y eso de que son inconformistas cuando les conviene, eso es largo de matizar, pero entiendo que todo el mundo debe andar por esos parámetros. Aunque siempre interesa más un conformista que trague carros y carretas.


No me identifico con cada una de las propuestas lanzadas por el 15 M. Primero porque la amalgama de asociaciones e intereses que lo incluyen, solo alguien realmente ecléctico, o peor con un cerebro político realmente compartimentado puede asumir con un mínimo de criterio. Pero el movimiento social existe, se piden cosas concretas, algunas realmente lógicas, y unas pocas de éstas seguramente que próximamente ejecutables.

Con lo que me quedo es con el aire de protesta, con la rebelión ante una juego que les estrella ante el conformismo, de que todo ya está repartido, y que no hay alternativa. La opinión publicada les exige una organización como partido político para que ahí polaricen sus propuesta, luego vendrán las habituales herramientas que silencian las voces novedosas, que pregunten a UPyD o Ciudadans por ejemplo. Que cuales son esas herramientas, inexistencia en los medios, topos de diverso pelo para controlar bien todo lo que por allí dentro ocurre, facilidad para financiación…

Es evidente que le falta el armazón institucional, pero eso siempre viene después. El que en Mayo del 68 pinto la famosa pancarta de Prohibido Prohibir no ligó eso en ninguna propuesta política real, ni se incluyó en programa alguno, pero permanece en el aire del espíritu, es como el perfume, que no formula nada, pero impregna todo. Digamos que esas cosas del corazón que la razón no entiende.