sábado, 26 de mayo de 2012

Huelga, educación y tijeras

Dicen que el eufemismo empezó en la Grecia clásica. De hecho el origen de la palabra es exactamente ese. La curiosidad me lleva a buscar la primera vez que se utilizó uno. Y las versiones se cruzan entre lo divino y lo carnal. Unos dicen que se comenzaron a utilizar para la paliar la sonoridad de algunas deidades –parece ser que desagradable para la época-, y otros señalan a casas de alegría para referirse a los burdeles del momento.

Yo personalmente comienzo a identificar algún que otro sarpullido ante los eufemismos utilizados por nuestra sociedad. Cuando por ejemplo se envían tropas armadas a zona de guerra, con facciones enfrentadas entre sí, combatiendo en misión de paz. No me dirán que hay que pararse un poco para pensar donde anda cada cual. No busquen nada en las coordenadas de la resistencia pasiva propuesta por Ghandi en su tiempo para impulsar el entorno, que con los años acabó con la independencia de la India.

Hoy no voy a hablar, ni voy a recuperar ningún circunloquio conceptual sobre la diferencia entre el envío de Felipe González de tropas, incluida Marta Sánchez, a la primera guerra del golfo, en la segunda con “Ansar” al mando o la Afganistán de Zapatero. En los tres casos fracasó la misión de paz y de guerra, por el mismo precio. Por cierto muy alto. En todos los sentidos, por cierto.

Ahora que todo el mundo echa cuentas. Cuanto dinero facturado por las compañías de comunicación que dieron el soporte a todo aquello, sueldos y muertes de los combatientes, armamentos, cadenas de comida,…  Uff, si sigo para adelante, ¿parece como si alguien pudiera haber hecho negocio? No creo.  –pónganle el tono irónico que cada cual pueda-.

El segundo interrogante sería, ¿quién pagó todo eso? … Sí señor, han acertado. No será yo quién lo diga, pero que cada cual busque su casilla personal en la declaración de la renta. Un pico.

Regresando a la génesis del artículo y centrando el tema.  Estábamos con los eufemismos. Normalmente el eufemismo esconde algo, imaginen por ejemplo que en la Rusia pos-soviética nace un partido que se llama Partido Liberal Democrático. Que hay detrás de ese nombre, pues seguramente algo no muy liberal y raramente democrático. Eso es, Zhirinovsky.

Pues ahora imaginemos que estamos en mayo de 2012. Imaginen que un gobierno que sube al poder realiza una campaña política hace como medio año. Y sus diferentes líderes, Aguirre, Gallardón, Arenas o Rajoy ya avisan recortes. Pero matizan, que se va a ajustar presupuestos en todos los campos, excepto dos. Porque esos dos garantizaban la cohesión social, el desarrollo, el futuro de un país, etc…

Pues bien, sigamos imaginando que se reúnen cuatro cabezas pensantes, ya instaladas en el poder y deciden que hay que meter tijera. Que ojo, lo mismo había que hacerlo, y ya estaba todo pensado aunque se hubiera proclamado lo contrario.

Lo de que ya estaba todo pensado y diseñado sé que es mucho imaginar. Siento tanto paseo por las nubes.

El imaginario nos lleva a promulgar un real decreto sobre ajustes o recortes en educación. Y la cosa termina con el ingenioso nombre de Real Decreto Ley de Racionalización del Gasto Público en al Ámbito Educativo.

Primero me centro en el nombre. Es decir, si unimos la importancia del desarrollo de un país con la racionalización del gasto en esa inversión, el resultado es bien sencillo.

Vamos a hablar claro. Entiendo que la palabra racionalizar se emplea muy alegremente, y no se puede estar a la sombra y al sol al mismo tiempo. El decir, si vamos a racionalizar gasto para educación el único sentido es invertir más y más, no meter tijera. Máxime en un país en busca de una competencia soñada y  que se distingue por avances tecnológicos del aire de la fregona o el chupachups. Básicamente lo que viene a ser poner un palo a un trapo o un caramelo.
Exactamente la mitad del rescate de Bankia equivale al controvertido recorte del 21% del presupuesto destinado en educación en el ejercicio anterior.

Voy desgranando consecuencias y argumentos esgrimidos por el tal señor Wert. Qué no se sabe si es un ministro o una onomatopeya. En cuanto a la masificación de las aulas este señor, que por cierto viene del ámbito universitario, las justifica como experiencias formativas distintas. Vamos que los niños van a socializar más. Vamos que de aprender y de formarse ni hablamos, pero amigos van a hacer unos pocos.
Lo que ocurre que la socialización se le va un poco por la reducción del número de interinos. Eso sí, como los que queden van a ampliar más tiempo de su trabajo va a haber oportunidad para conocerse a fondo.

En cuanto a la bajada del número de becas y la subida de las tasas universitarias el ministro arranca con una justificación de alguien que no es de este mundo. El señor Wert viene a decir que las familias deben escoger en que emplear su dinero. Es decir, si quieren que el niño o la niña estudien que se lo quiten de otra cosa. Antológico. Lo podía haber rematado con algo así como que estudien los que tengan dinero para ello. Porque los que no tiene dinero, por no tener no tiene ni capacidad para escoger donde gastarlo. No se puede estar más desafortunado, no se puede improvisar peor, no se puede asomar la patita de un modo tan fragrante, no se puede vivir más alejado de la realidad. No se puede tener una oportunidad más clara para callarse la boca y hablar de coyuntura, de ejercicios futuros,…

Francamente no me valen otro tipo de argumentos como que vivimos en una sociedad más pendiente de sus derechos que de sus obligaciones. Ese tipo de argumentos que mezclan todo y a todos. Eso de que no se puede andar pagando a una persona que tarde 10 años en terminar una licenciatura porque el chico no estudia…
Seguramente que no es ideal, posiblemente se podrían buscar fórmulas para evitar situaciones excesivas. Pero, ¿perdemos más dinero por aquí? O, formándoles durante cinco estrictos años con todos lo gastos que conlleva y exportarlo a gran Bretaña o Alemania. Miren por ejemplo las ofertas de enfermeros en el Reino Unido, o de ingenieros en Alemania.
Si marcamos la pauta de que estudien los que tengan dinero, porque se subvenciona a colegios concertados para que familias con posibles paguen sólo una parte del coste, mientras otros no llegan para pagar las tasas universitarias. Sobre los colegios concertados hay teorías de todo tipo, porque seguramente las cuentas se pueden justificar desde el punto de vista del coste que asumen al formar a sus alumnos. Digamos que el estado los deriva por un precio cerrado. Y no asume ese. Por el camino me temo que el dueño del colegio está haciendo negocio asegurándose un aula más concurrida.

Esta semana se va cerrando haciendo historia para el señor Wert. Primera huelga de todo el sector educativo hacia un gobierno en la historia de la democracia, y primer plantón del Consejo de Universidades a un ministro. No está mal, estamos en año Olímpico.

Imagino que en la próxima campaña esgrimirán sus argumentos habituales a la caza del puñado de votos. Una de ellas la competitividad española en el mundo. Todos tranquilos, estamos forjando una generación maravillosamente formados para atender chiringos de playa, revolucionar el contenido de la sangría, seremos los mejores alquiladores de motos acuáticas, vamos a hacer las mejores camas en los mejores hoteles del país, y algún soñador tendrá un hueco para juntar cuatro letras y subirlas a un blog gracias al nuevo plan de racionalización de alfabetización tecnológica. Eso, o a ver si al espontáneo españolito se le ocurre poner un palo a un coche para aparcarlo, o a un ipad para subirlo al altillo del armario. Cuestión de fe.

2 comentarios:

  1. jajaja, buena faena, buen toro, pero me quedo sin duda con el tercio de muerte, y esa puntilla, jeje, tan aguda.

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  2. Lo clavas.
    Ya se ha visto que traer mano de obra barata de sudamerica, no funciona, siempre pueden volverse por donde ha venido... es mejor tener clase obrera indocumentada y mal formada pero NACIONAL, 100% Made in Spain (el invento de tener jovenes pero sobradamente preparados y pagandoles un sueldo de la mitad de un becario) ya no funciona, muchos de ellos ya se han hartado y estan emigrando a países en donde les valoran estamos perdiendo nuestro futuro capital intelectual.

    Que invente ellos, cada vez más vigente. (¿Y lo que mola que te sirva una copa un doctor ingeniero?)

    Lo sé soy un cínico, es que como soy catalán...

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