martes, 22 de mayo de 2012

CINE. La Voz Dormida

Llevaba unos meses queriendo ver La Voz Dormida. Una inquietud cimentada en ese punto medio que te da conocer algunos aspectos individuales, que por sí solos no definen nada, pero que uno tira líneas y piensa, que es una película de Zambrano basada en una novela de Rosa Chachel. Por otro lado llega la información del contenido que allí se trata, postguerra, franquismo, memoria histórica… Todo esto jalonado con diversos premios cinematográficos, Donostia, Londres, Goyas,…

Para empezar, y como recomendación personal digamos que es una de esas películas que uno debe poner cuerpo y alma para encontrar el momento. Momento para ver algo duro, pero real, momento para poner conciencia, para darle un poco a la cabeza, para pensar que todo lo que hablamos de un modo genérico como un momento histórico está construido a partir de los que lo vivieron o sufrieron personas de carne y hueso.

Sobre las purgas del primer franquismo no voy a comentar nada, está sobradamente tratado, y las versiones más tibias no bajan demasiado la temperatura. Los 40 fueron simplemente horribles, oscuros, negrísimos. Años de miedo, de vendetta, de ridícula purga, de criminalización de una sociedad que había cometido el error de pensar que bien entrado el S.XX este país despertaba hacia la primer régimen democrático de su historia. Un espejismo, luego hubo que esperar casi otro medio siglo para verlo.

Las prisiones mezclaban delitos de sangre, con delitos de aula, o de ayuntamiento. Resistente, maestros afiliados a la ugt, concejales del frente popular, esposas y esposo de alguien en cualquiera de los tres escalones.

Es verdad que durante la guerra las atrocidades se repartieron. Por purgarse,  cada uno de los bandos lo hizo consigo mismo. Las cuotas de poder en cada uno de los bandos propiciaron procesos kafkianos por muchos rincones de país.

La película habla de principios resistentes, más o menos sólidos, o acertados, o lo que sea, ese no es la cuestión. Habla de amor, de lealtad, de sueños… De fondo un grito silencioso de angustia. Gente buena y mala sin diferenciar ideologías. Inocencia, conformismo,…

De cómo la vida es aquello que a cada uno ocurre mientras piensa que hacer con ella.

El final es tan optimista como pesimista. Habla de objetivos cumplidos, a medias.

Alguien crece ante un mundo cada vez más libre. Otros ven como el amor alimenta la paciencia para sobrevivir, y alguien es enterrado en algún lugar que no se acuerda ni el que lo enterró. O ese sí. En su conciencia.

La voz que duerme no está muerta. Cuando despierta se alza más digna.

1 comentario:

  1. Vituco a mi la película me estremeció.
    El papel de la chica esta del Goya es para mi la base de la película: valor e inocencia dos cosas tan escasas como bellas.
    un abrazo

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