Dicen que cuando los españoles
se unen son imparables. Bueno eso dicen porque la historia de los últimos
siglos más bien calla al respecto.
El siglo XX, fue un ejemplo de desunión. Desde las dos Españas de Machado,
que a su vez, cada una, se dividía en otras pocas. Hasta el Una y Grande y
Libre. Que ni una cosa, ni otra. Había una España que mandaba y otra que
obedecía, y peor había una España que vivía fuera de su frontera. De grandeza y
libertad,…
Del S. XIX, ni hablamos, repúblicas, restauraciones, afrancesados,
absolutismos,... Echamos la vista atrás y seguramente no encontramos un
proyecto común hasta la Reconquista, y los tiempos de romanización. Por
supuesto con todos los matices que se quieran, porque ni son mundos
comparables, ni los intereses tenían esa percepción de lo colectivo.
Bueno colectivo viéndolo desde la distancia, porque en sí mismo fue una
sucesión de sucesos cada uno de su padre y de su madre, astures, castellanos,
navarros, aragoneses,…Y entre éstos otros cuántos. Pero les unía el enemigo
común. Bueno algo más complejo, pero esto es lo que cabe en un párrafo.
Regresando a nuestro tiempo, hasta que el final del franquismo dio paso a
la constitución del 78, el deseo de libertad y la ilusión de Europa dejaron
unos años de construcción común, seguramente con sus matices, pero
supuestamente se podía hablar de un proyecto.
Recuerdo que durante esta semana se ha recordado el momento que Adolfo
Suárez y La Pasionaria estrechaban algo más que sus manos. Echando un vistazo a
esa foto alguien expresa reconocimiento y otro agradecimiento. La imagen no
deja claro de la dirección de los adjetivos.
Una vez construido lo más complicado regresamos a los modos y maneras de antaño.
A la bronca política sin más. El proyecto común desaparece y regresa el ego. Un
modo de concebir nuestro mundo muy aparecido, pero cada cual le arroja los
matices a la cara al rival de turno.
Yo pensaba escribir sobre la
importancia de comenzar a mover a los lobbys
internacionales, para que empezaran a pregonar que los españoles son más serios
de los que son, que seguramente todo sería más sencillo si desde dentro brotara
un mensaje único más coherente. Una dirección común.
Los lobbys internacionales se han
utilizado desde el origen de los tiempos. Últimamente Zapatero, Aznar y Felipe
González tenían gente trabajando en el extranjero para exportar una imagen en
alza. Ese interés en hacernos valer encierra el mismo complejo que hora mismo
nos azota.
En realidad, un poco cansados de tanto pesimismo por dentro y por fuera. De
ese aire de avergonzados pedigüeños que llevan los españoles últimamente. Ese
apocalíptico mensaje que tiene al personal menio encogido.
Quizá
era hora que en este país los políticos comenzaran a hacer su trabajo de
verdad. Ya no queda una pelota más por este país para estallarla en cualquier negociete rápido y sin arraigo. Unos
dicen que la última se la vio por Valencia, otros la vieron por la Caja
Mágica,… Hay más testimonios no crean, Andalucía, Cataluña, Marbella,
Asturias,…
Yo creo que son las ganas de olerlos. Y también digo que aunque no se vean,
siguen ahí.
Pero a que me refiero yo con que los políticos hagan los suyo. Pues a que
trabajen en el diálogo, en la transparencia, en focalizar los objetivos de
verdad. Gente más lúcida que yo mismo han pedido durante años un acuerdo
general en educación, política exterior, sanidad y vivienda. Ámbitos comunes
que no se deben discutir cada cuatro u ocho años. Los aspectos que definen el rumbo
de todos, Y que fijan el desarrollo de un país. Más allá del chiringuito, y la
sangría y espetos para todos.
La política tiene sobradas habitaciones
para discutir los enfoques o las ideologías.
Es decir, la imagen que damos desde fuera con ese con Bush me acuesto y con
Obama no me levanto. No da una imagen muy determinada de casi nada. Desde fuera
se nos puede confundir. Si nosotros no nos ponemos de acuerdo entre nosotros,…
Yo no quiero pontificar sobre cual es el camino o qué es lo que habría que
hacer para salir de ésta. Ni mucho menos. De momento no estaría mal abandonar
ese lenguaje lastimero que nos acompaña desde unos meses a esta parte. Vamos,
veamos la situación actual a través de psicología base aplicada. Primero
reconocer el problema, ahora mismo ya nos explotó en las manos. Después darse
valor a uno mismo.
Por otro lado, autocrítica y a trabajar. Sería muy bien síntoma que entre
los que estaban y los que están dejen de tomar el pelo al ciudadano normal. El
que estaba no puede dar lecciones sobre las herramientas para fomentar un crecimiento
que ellos no supieron emprender. Es más durante mucho tempo se negó el problema.
Y el que está no puede colgar en la percha de “madre mía como estaban las
cosas”, cuando coparticipaban en la mayor parte de los gobiernos autonómicos.
EN caunto a lo de darnos valor a nosotros mismos. El lobby nacional tiene que empezar a darnos valor, hay que comenzar a
alimentar la autoestima. Nos reconforta un leve reconocimiento internacional. Nos vale prácticamente
cualquiera. Incluso nos quedamos con el halago mínimo entre una manada de previsiones más oscuras.
Desde el gobierno se ha decidido que es el momento de comenzar a lanzar un
mensaje más optimista. La amenaza de la intervención ha sacado levemente un
cierto orgullo.
Vamos a ver, hace unos años un presidente de gobierno español arrebataba
horas de sueño a los dirigentes europeos en una de esas reuniones interminables
que el pueblo de a pie sentía que tampoco pasaba mucho. Hace menos, otro
presidente presumía de modelo ante la UNESCO. Sí, no estoy de coña.
En algún momento creo que los dos presidentes anteriores aspiraban a
meternos en Champions, y ahora luchamos por no bajar a la división donde
habitan Portugal, Irlanda y Grecia. Sigo hablando en serio.
Aun así, hay un banco español que es el más grande de Europa, y yo lo veo
cada quince días en la carrocería de los coches más famosos y rápidos de la
tierra.
Los políticos actuales comienzan a anunciar que ya está hecho todo lo
posible, y que con una ayudita para financiar un poco el movimiento inicial, en
nada estamos todos en Marina Dor. Bueno, yo personalmente, no creo.
Hasta aquí unos datitos tan aleatorios como a uno se le viene a la cabeza.
Por mezclar bravuconerías iberas con ciertas trazas de optimismo.
Lo más mosqueante es que el que manda ahora, ha venido haciendo lo que
antes había negado. Ha ido negando lo anunciado. Y en sus pocas comparecencias
públicas ha venido a decir algo así que hará lo que convenga independientemente
de lo que hubiera dicho antes. Imagino que incluye la propia frase en cuestión.
Que es un
modo muy bonito de decir, que va a hacer lo que le de la gana y que ya lo había
advertido.
Ahora dice que España es un país serio… Y yo no sé que pensar
Este mes, elecciones griegas, alemanes y franceses pasan revista a
italianos y españoles, buscamos dinero para los bancos españoles, pero no para
España. Más que nada por la cuestión formal de que el idioma nos lleve a la
palabra intervención.
. Cuestión de diccionario. Nadie quiere llevar el estigma de la
intervención a los libros de historia. Y más que nada porque si hay una
intervención abierta la cita con las urnas sería ineludible.
Se supone que todo esto es lo que ya se tenía pensado en los dos largos
años de oposición a la espera de tomar un poder anunciado. Póngale toda la
carga irónica que les quepa, porque no se puede uno poner más pesado gritando
las soluciones necesarias, y cuando se tiene la potestad para implementarlas
dar esa sensación de improvisación ni medio calculada.
Ahora toca terminar con el mensaje. No sé cómo, ni de que manera, ni
gracias a quién, ni los plazos. Yo confío en este país. Creo en el talento de
su gente. En su trabajo. Estamos profesionalmente considerados, y uno que ha
visto como viven o se hacen cosas en otros países. Pues, unos más que otros,
son bastante parecidos, en lo general.
Espero que el que manda cuando sube el tono del mensaje no sea el preludio
de nada muy grave para lo que es un país. Y que la gente que lo habita lo
pague, porque sin demagogia de ningún tipo ya se empiezan a ver escenas por la
calle que van dando que pensar,
Espero que el tono optimista se mantenga sostenido por los siglos de los
siglos.
Mientras espero, confío que esa perfume de nuevo rico desaparezca de este
país. Y que el progreso de cada cual sea la consecuencia del colectivo. Sí ya
sé, que quizá para eso toque esperar algo más. Pero aquí es donde rescato el
viejo lema de mayo del 68, "sé realista, pide lo imposible".
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